Desde los Colectivos de Jóvenes Comunistas (CJC) queremos trasladar todo nuestro apoyo y solidaridad al movimiento estudiantil francés, que durante estos días está protagonizando importantes movilizaciones en defensa de la educación pública.
Estas protestas surgen como respuesta al progresivo deterioro de la enseñanza pública francesa, consecuencia de décadas de infrafinanciación y recortes que han empeorado tanto las condiciones de aprendizaje del estudiantado como las condiciones laborales del personal educativo. Entre sus principales reivindicaciones se encuentran la reducción de las ratios de alumnado por aula, la cobertura de las plazas docentes vacantes, el aumento de las plantillas de personal no docente —orientadores, auxiliares educativos, personal de apoyo a la educación especial, enfermeros, etc.—, una mayor financiación del sistema educativo y la renovación de unas infraestructuras cada vez más deterioradas. Asimismo, el movimiento exige una reforma del sistema de acceso a la universidad que ponga fin a las barreras clasistas que dificultan el acceso de los hijos e hijas de la clase trabajadora a la educación superior.
Según L’Union syndicale lycéenne, más de 600 institutos han sido bloqueados en el transcurso de estas movilizaciones, a las que también se está sumando el estudiantado universitario. Frente a estas justas reivindicaciones, la respuesta del Estado francés ha sido la represión policial, con numerosas detenciones violentas y menores heridos por el uso de gases lacrimógenos, entre los que se ha denunciado incluso un caso de mutilación.
Sin embargo, el deterioro de la educación pública no es un fenómeno exclusivo de Francia. En España también se están desarrollando movilizaciones en numerosos puntos del país, protagonizadas por docentes y estudiantes que denuncian la falta de recursos, la sobrecarga de trabajo, el deterioro de las infraestructuras y el empeoramiento generalizado de las condiciones de enseñanza. Unas reivindicaciones que, lejos de ser ajenas a las del movimiento estudiantil francés, evidencian que la ofensiva contra la educación pública responde a una dinámica común que afecta al conjunto de la clase trabajadora europea.
Esta situación no puede desligarse del contexto actual de agudización de las contradicciones interimperialistas y de creciente militarización de los Estados europeos. Mientras se destinan cada vez más recursos al rearme y al incremento del gasto militar, se mantiene la infrafinanciación de servicios públicos esenciales como la educación y la sanidad. La preparación para la guerra y el deterioro de los servicios públicos son dos expresiones de unas mismas prioridades políticas y económicas, en las que los intereses del capital se imponen sobre las necesidades de la clase trabajadora.
Los recortes y el deterioro de estos servicios constituyen, además, un ataque directo al salario indirecto de la clase obrera. La educación, la sanidad y el resto de los servicios públicos forman parte de las conquistas históricas de nuestra clase, pues permiten satisfacer necesidades fundamentales sin que su coste recaiga íntegramente sobre los salarios individuales. Su desmantelamiento supone, por tanto, una pérdida de derechos y un empeoramiento de las condiciones materiales de vida del conjunto de los trabajadores y sus familias.
Por todo ello, la lucha por una educación pública, gratuita, universal y al servicio de la clase trabajadora no puede entenderse como una reivindicación exclusivamente estudiantil o sectorial, sino como una parte fundamental de la lucha general de nuestra clase por la defensa y ampliación de sus derechos. Frente a la política de recortes, militarización y represión, resulta imprescindible fortalecer la organización y la lucha conjunta del estudiantado y los trabajadores de la enseñanza, estrechando los lazos de solidaridad internacional entre quienes se enfrentan a las mismas políticas en los distintos países.
Desde los CJC reiteramos nuestra solidaridad con el movimiento estudiantil francés y denunciamos la represión ejercida contra quienes se movilizan por sus derechos como clase.
¡Por la victoria de la lucha estudiantil en Francia!
¡Libertad para los estudiantes detenidos!
¡Por una educación pública, gratuita y al servicio de la clase trabajadora!
