Juventud!: En primer lugar, nos gustaría agradeceros la entrevista. La vivienda actualmente es una mercancía que muy pocos jóvenes trabajadores nos podemos permitir. No es de extrañar, por tanto, que el movimiento por la vivienda ha ido ganando fuerza durante los últimos años. Particularmente en Córdoba el incremento interanual del precio por metro cuadrado en el alquiler es el segundo más alto de todas las capitales andaluzas. En ese contexto, nacéis vosotros. ¿Cómo y por qué nace el Movimiento por la Vivienda de Córdoba?
Movimiento por la Vivienda de Córdoba: El Movimiento por la Vivienda de Córdoba nace en un contexto de agudización de la problemática de la vivienda, igual que ocurre en otras ciudades andaluzas y, de la necesidad de construir una respuesta organizada y combativa en nuestras calles.
Córdoba es una ciudad muy marcada por la precariedad y la temporalidad laboral, que afecta principalmente a la juventud y se concentra en el sector servicios, comercio y hostelería. Estos sectores mantienen, además, una estrecha vinculación con los procesos de turistificación y gentrificación, que han provocado la expulsión de la clase trabajadora de sus barrios y han dado lugar a subidas de alquiler sin control ni limitación, mientras nuestros salarios son ínfimos. Nuestra ciudad cuenta con muchos barrios en situaciones muy vulnerables, por ejemplo Las Palmeras y el Polígono Guadalquivir, barrios que se sitúan en la lista con las rentas más bajas, en los que la clase trabajadora está sometida a vivir en condiciones indignas y los recursos públicos brillan por su ausencia. Contrariamente, casi un tercio de inmuebles en la ciudad son propiedad de inversores y grandes tenedores.
En nuestro caso concreto, durante años hemos visto cómo los distintos gobiernos locales han beneficiado únicamente a rentistas y empresarios y han demostrado que son responsables directos del empeoramiento de nuestra situación en la ciudad. Nosotros, siendo conscientes puesto que son experiencias directas de nuestra vida, concluimos que sólo la organización de nuestra clase es capaz de articular soluciones.
J!: ¿Cuáles son las bases y reivindicaciones principales del movimiento y cómo os organizáis para sostenerlas?
MVC: Los ejes y reivindicaciones principales se orientan a concienciar y organizar a la clase trabajadora de la ciudad con el propósito de ejercer una oposición constante y cada vez más fuerte a todos los niveles gubernamentales. En ese marco, se insiste en la crítica explícita a la utilización de la vivienda como un bien especulativo al servicio del mercado, así como combatir la gentrificación como proceso capitalista que nos expulsa de nuestros barrios. Al mismo tiempo, es parte también de nuestros objetivos impulsar y coordinar el tejido vecinal y garantizar el acceso a los servicios públicos conforme a las necesidades de quienes construyen y habitan los barrios: las trabajadoras y los trabajadores.
Desde nuestra conformación, la organización entendió que la manera de conseguir estas demandas exigía una estructura militante, crítica con su propia expresión y en constante revisión. La militancia, procedente de la propia clase trabajadora, posee la capacidad de canalizar y concretar las propuestas, que se incorporan a la organización a través del trabajo de base desarrollado en los barrios de la ciudad en consonancia con la lucha del movimiento obrero. Dicho trabajo de base, a su vez, es clave para seguir conociendo cuáles son las preocupaciones y la situación en la que se encuentra el conjunto de la clase trabajadora.
J!: Desde el Movimiento por la Vivienda de Córdoba, ¿cuál creéis que es la relación entre vivienda, mercancía y capitalismo y el papel que la especulación o el turismo juega en ello?
MVC: En el sistema capitalista, la vivienda no es considerada como un derecho sino como mercancía. Las viviendas se construyen en espacios que resultan más rentables y siempre en virtud del beneficio empresarial, sin atender a la necesidad social de una mayoría trabajadora y los capitalistas conocen que es una mercancía segura puesto que su demanda siempre está garantizada y esa rentabilidad garantizada tiene la capacidad de marcar los propios parámetros del mercado. De esta manera, los propietarios deciden qué inmuebles deben comprar y cuánto se debe pagar por ello y la especulación encuentra aquí su propósito: invertir en vivienda.
Las consecuencias recaen siempre sobre la clase trabajadora, ya que el encarecimiento de la vivienda supone una transferencia de renta del trabajo a la propiedad, es decir, destinamos cada vez más porcentaje del salario a pagar alquileres o hipotecas con precios que aumentan sin control y esto, configura el panorama del rentismo. Con esto, el capitalismo ha conseguido ampliar sus mecanismos de apropiación y los ha prolongado más allá del centro de trabajo, obteniendo gran parte del salario del trabajador.
La turistificación y la gentrificación forman parte de un mismo proceso. En el turismo, la situación se agrava puesto que la renta turística es más beneficiosa para los propietarios que la vivienda destinada a la clase obrera y así ocurre que los trabajadores que habitan los barrios somos expulsados porque no tenemos la capacidad de asumir el encarecimiento del precio de la vivienda con nuestros salarios. Un ejemplo ilustrativo en Córdoba es Ciudad Jardín, un barrio que sirve como descongestión de apartamentos turísticos al no quedar más espacio en el centro de la ciudad y es, además, el barrio en el que más aumentó el alquiler el año pasado.
Como Movimiento por la Vivienda, organización que defiende la mejora de las condiciones de vida de la clase trabajadora, entendemos que la lucha por una vivienda digna siempre debe darse de manera conjunta en la lucha por la mejora de los salarios.
J!: Durante las últimas semanas hemos asistido, desde el desahucio de Maricarmen, a un aumento de la conflictividad y organización en torno a este problema que afecta a la clase trabajadora. ¿Qué lecciones podemos sacar de los últimos eventos y qué tareas son las próximas que queréis abordar?
MVC: Tras semanas de escalada de las protestas en todo el país, en un contexto de creciente conflictividad y tensión, a través de las acampadas y las distintas movilizaciones, hemos comprobado que son herramientas útiles de presión y demostración de la fuerza militante. Además, nos ha permitido conocer con más rigurosidad cuál debe ser la definición de las estructuras en las que intervenimos, cómo debemos prepararnos y coordinar el trabajo en las mismas, acorde con el resto de movilizaciones obreras.
La lección más clara y valiosa de estos últimos eventos es que la organización de clase en estructuras como la nuestra es indispensable para cambiar nuestra situación. Organizarnos en los barrios, en los centros de trabajo y en los centros de estudio es clave para transformar radicalmente nuestras vidas.
Con este propósito, nuestras próximas tareas continuarán desarrollándose junto a la clase obrera de la ciudad mediante el trabajo barrial. Este trabajo pasa por mantener un trato diario y directo con quienes habitan los barrios, de manera que podamos conocer de primera mano las problemáticas que les afectan y construir conjuntamente una alternativa y, a la vez, compartir espacios de ocio alternativo, que sirvan como punto de encuentro de la clase trabajadora para el fortalecimiento de la misma en distintos espacios de los propios barrios.
