Carlos Mu帽ozEntrevistasMikel Tapia

馃幀 Entrevista con Luis L贸pez, director del documental “El a帽o del descubrimiento”

By 22/09/2022 octubre 11th, 2022 No Comments

La parte quiz谩 menos conocida es que un 3 de febrero de ese mismo a帽o, el Parlamento de la Regi贸n de Murcia ardi贸. El Gobierno de Felipe Gonz谩lez culminaba una reconversi贸n industrial 鈥攊mpuesta por la Uni贸n Europea鈥 que aceler贸 la privatizaci贸n y venta de empresas p煤blicas y trajo consigo varios EREs y cierres. La transformaci贸n se ceb贸 especialmente con Cartagena, una ciudad de 175.000 habitantes en la que los astilleros, las fundiciones y las f谩bricas de fertilizantes empleaban a m谩s de 30.000 trabajadores, que de repente vieron peligrar sus empleos. Como reverso a esa Espa帽a id铆lica, el documental El a帽o del descubrimiento, dirigido por Luis L贸pez Carrasco y producido por LaCima producciones, nos muestra la realidad obrera de Cartagena, donde se vivieron en 1992 varios meses de negociaciones sindicales que derivaron primero en manifestaciones y despu茅s en disturbios.

P: Lo primero, Luis, agradecerte enormemente que hayas accedido a esta entrevista. Es un placer poder contar contigo en un proyecto como el de esta revista que aspira a ser un espacio de debate y reflexi贸n entre la juventud obrera.

Tu documental El a帽o del descubrimiento, ganador de un premio Goya, aborda desde una perspectiva muy interesante fen贸menos como la precariedad juvenil, la reconversi贸n industrial o los retos del movimiento obrero. Comenzando la entrevista por el principio: el t铆tulo ya nos remite directamente a la celebraci贸n, en aquel 1992, de los 500 a帽os de la conquista de Am茅rica. El t铆tulo parece mostrar que, al igual que en 鈥渓a conquista鈥, tras los hechos hist贸ricos oficiales, tras los relatos dominantes de los a帽os 90, hay toda una serie de v铆ctimas, de derrotados鈥 y que ah铆 es donde se va a poner el foco, 驴no es as铆?

鈥 Me parece una apreciaci贸n muy interesante. Uno de los aspectos en los que siempre he insistido, cuando la pel铆cula se ha proyectado en cines o festivales y el t铆tulo se ha traducido a otros idiomas, o cuando se han emitido notas de prensa sobre la pel铆cula, es que la palabra 鈥渄escubrimiento鈥 deb铆a ir en min煤sculas. Habitualmente, cuando se hace referencia a ese concepto tan problem谩tico y en realidad tan obsoleto como 鈥淒escubrimiento鈥 de Am茅rica, se escribe con la D may煤scula, y para m铆 era importante transmitir que el descubrimiento o los descubrimientos de los que trata esta pel铆cula son otros. Otras historias que nos remiten a procesos subterr谩neos que han atravesado espec铆ficamente a la sociedad cartagenera pero, en cierta medida, a muchas otras poblaciones trabajadoras. Es verdad que es un t铆tulo que est谩 abierto a interpretaciones diversas, pues una vez que intentamos adjudicar un significado a la palabra 鈥渄escubrimiento鈥, nos queda 鈥渆l a帽o鈥. 驴De qu茅 a帽o nos habla el t铆tulo de la pel铆cula?

P: Entendemos que la pel铆cula piensa en la d茅cada de 1990 a la vez que en el presente, que traza un puente entre ambas 茅pocas; tanto es as铆 que hay momentos confusos en los que no sabemos en qu茅 periodo nos situamos. Los tiempos hist贸ricos se entremezclan y solapan, como las conversaciones en un bar. Como espectadores asistimos a una especie de tiempo detenido, de nuevo como el tiempo que se pasa en el bar. Un tiempo donde una 茅poca y otra se amontonan, donde los problemas y las preocupaciones son una herencia o condena. 驴Desde el principio ten铆ais esta voluntad de conectar tiempos hist贸ricos en el documental o fue algo que naci贸 en el proceso?

鈥 La idea inicial era conectar dos tiempos hist贸ricos (la crisis de los 90 y la crisis posterior a 2008, que se ha cronificado) a trav茅s de los relatos orales de la poblaci贸n trabajadora de los barrios perif茅ricos de Cartagena y La Uni贸n. Entender desde las vivencias personales todas las emociones y experiencias que atraviesa alguien que experimenta una crisis. Era importante que esas personas adquirieran cuerpo y voz, pues muchas veces estas historias aparecen en los medios como un fondo informe, como una multitud que protesta, como unas cifras abstractas. Conectar ambas crisis me permit铆a hablar de c贸mo estos procesos son c铆clicos y como a la vez afectan siempre a las mismas poblaciones: aunque en el caso que nos ocupa nos focalizamos expresamente en la clase trabajadora industrial. 驴Estamos en el 92 o en la actualidad? A veces la respuesta es clara y otras veces no tanto, ese bar parece habitar en ocasiones dos tiempos a la vez. Por un lado, eso indica la idea de que los sucesos del pasado repercuten diariamente en el presente, repercuten en la manera en que pensamos, en los valores que defendemos, en las palabras que usamos para dar sentido a nuestra vida. 驴Hasta qu茅 punto nos afectan sucesos que nadie recuerda? Esa pregunta tambi茅n est谩 en la g茅nesis del film.

Por otro lado, ese bar parece ubicarse en un limbo desgajado del tiempo lineal, cronol贸gico, como si la cafeter铆a se encontrara en un lugar m谩s all谩 del tiempo, donde una serie de rostros y de historias se han quedado atrapados y un sistema estructural les impidiera escapar de ese ciclo repetitivo.

Barricada en las calles de Cartagena, Murcia, 1992

P: Como dices, es la propia clase trabajadora, con cuerpo y voz, la que gu铆a y en torno a la cual gravita la historia del film: j贸venes que sufren la precariedad de nuestro tiempo, obreros y sindicalistas que vivieron las huelgas y protestas que tuvieron lugar en Cartagena en el 91 y 92鈥 驴C贸mo fue el proceso de elegir a los participantes?, 驴ten铆an una relaci贸n previa entre ellos?

鈥 El casting tuvo dos fases: una primera en la que Jos茅 Ibarra (que participa en la pel铆cula con sus relatos personales y como asesor hist贸rico), que se encontraba preparando su libro Cartagena en llamas, un estudio hist贸rico de la crisis industrial de los 90 en la ciudad, nos permiti贸 a Ra煤l Liarte, coguionista, y a m铆 acompa帽arle en toda la investigaci贸n: as铆 conocimos a protagonistas de las luchas sindicales de los 70, 80 y 90.

En un primer momento este proceso formaba parte de la documentaci贸n de unos hechos de los que era dif铆cil informarse, luego entendimos que estos protagonistas de los hechos del 92 tambi茅n deb铆an formar parte del film, pues originalmente la pel铆cula iba a ser m谩s bien una reconstrucci贸n de 茅poca y cont谩bamos con que personas j贸venes hicieran de estos l铆deres sindicales. Tras hablar con ellos, Ra煤l y yo entendimos que ellos mismos deb铆an contar su propia historia.

En un proceso posterior hicimos castings abiertos en asociaciones de vecinos para hacer esa radiograf铆a del presente que alimentara la pel铆cula desde distintos puntos de vista generacionales e ideol贸gicos. Muchas personas eran compa帽eras de trabajo, vecinas, amigas de la infancia de Ra煤l. Era un proceso que se fue expandiendo a medida que nos aproxim谩bamos al rodaje. Hab铆a quien se conoc铆a de antes, pero en muchas ocasiones las personas que interact煤an entre s铆 se conocieron minutos antes de empezar a grabar, en el mismo rodaje.

P: Ver una producci贸n donde la clase obrera es la protagonista, y protagonista sincera, sin manique铆smos, no es lo m谩s habitual. De hecho, es curioso ver c贸mo aparecen temas que son tan corrientes pero que tan pocas veces entran dentro de las pantallas: los riesgos y accidentes en el trabajo, la solidaridad y hermandad entre compa帽eros, la represi贸n y vigilancia patronal cotidiana, etc. Dec铆a Marcelino Camacho aquello de que 鈥淟a democracia termina en la puerta de la f谩brica鈥, 驴le pasa eso tambi茅n a la mayor铆a del cine?

鈥 La producci贸n cultural ha estado hist贸ricamente en manos de la burgues铆a y las clases privilegiadas y esto llega a nuestros d铆as. Eso afecta a los textos culturales y ocasiona que se prioricen relatos protagonizados por una clase media que se intenta elevar a 鈥渆st谩ndar鈥 representativo de toda la sociedad. Esto produce tambi茅n una preponderancia de estilos, de g茅neros, de discursos que tienden a una cierta homogenizaci贸n desvinculada de las experiencias espec铆ficas de otras poblaciones, en ocasiones mayoritarias, que se desvanecen del imaginario colectivo. Tambi茅n esto afecta a obras de 鈥渃ar谩cter comprometido鈥, lo que se conoce como 鈥渃ine social鈥. Al estar concebidas mayoritariamente por creadores y creadoras de clase media, la mirada puede resultar condescendiente o paternalista. No siempre ocurre y evidentemente no quiere decir que solo podamos elaborar relatos sobre nuestra propia clase o grupo social, pero son peligros que acechaban y que a m铆, como hijo de m茅dicos criado en Murcia capital, me preocupaban. Es un asunto de cierta complejidad, que admite muchos matices.

Un caso contrario lo podemos encontrar en el cine de los a帽os setenta, donde la militancia comunista de muchos autores y autoras produjo un cine de gran amplitud tem谩tica y heterogeneidad. Obras que dan cuenta de una sociedad en lucha, en conflicto. El cine de Eloy de la Iglesia, Cecilia Bartolom茅, Joaqu铆n Jord脿, Helena Lumbreras o Pere Portabella es paradigm谩tico de otro tipo de relaci贸n entre el cine y la sociedad de su tiempo. Eso s铆, vuelvo a citar a autores pertenecientes a clases privilegiadas.

P: En este caso, sin embargo, todo est谩 dispuesto para contar lo que ocurre al interior del mundo del trabajo, de sus luchas, victorias y fracasos. Forma y contenido dialogan o se contradicen continuamente en esa fusi贸n de tiempos hist贸ricos ya referida. La pantalla partida, la combinaci贸n con im谩genes de archivo, la m煤sica elegida o el formato de video Hi8: 驴fueron todos elementos previamente acordados o fueron 鈥渕ostr谩ndose鈥 en el proceso?

鈥 La idea de grabar con formatos de v铆deo de los 90, de trabajar el arte, el vestuario y la peluquer铆a para que pudiera pertenecer a ambos tiempos, de emplear m煤sica de 茅poca y que se introdujera al archivo de radio y de televisi贸n de la 茅poca estaba marcado desde el inicio. La doble pantalla fue una decisi贸n de montaje. Sergio Jim茅nez y yo nos dimos cuenta, al sincronizar el material grabado con dos c谩maras, de que la doble pantalla favorec铆a la idea de inmersi贸n en un espacio vivo.

P: Por aterrizar la entrevista en el caso concreto de Cartagena, la lucha obrera al final consigui贸 que no se cerrara Baz谩n (actual Navantia), pero muchas empresas como las pesticidas se cerraron incumpliendo los acuerdos y ni siquiera se reconvirtieron como se prometi贸. Hoy en d铆a, los barrios de Santa Luc铆a y los Mateos son junto a Lo Campano los principales focos de venta de droga de la regi贸n de Murcia. Adem谩s, Cartagena es una ciudad que pierde juventud y la inmensa mayor铆a de salidas laborales son completamente precarias. Esta es la herencia de aquel proceso de reconversi贸n, pero parece que la pel铆cula tambi茅n nos muestra que, sin embargo, la capacidad de respuesta obrera que hab铆a entonces no se ha heredado tan claramente.

鈥 Hay que ser cuidadosos con c贸mo observamos desde el presente a esos barrios perif茅ricos como un sitio de emergencia pol铆tica obrera en los a帽os setenta y ochenta. Josefina P茅rez, militante del PCE, pionera feminista y ecologista, nos hablaba de las condiciones de absoluta carencia que ten铆an esos barrios. Ella, como participante de las JOC, hab铆a ido de joven a organizar guarder铆as que depend铆an de la parroquia, a ayudar a las mujeres a salir de la pobreza, a intentar resolver situaciones de pura subsistencia. Nos contaba que las primeras pancartas de los movimientos vecinales ped铆an 鈥渁gua y luz todo el d铆a鈥. Ni siquiera hab铆a suministros, por supuesto no hab铆a escuelas. No s茅 cu谩ndo empez贸 la venta de droga en esas zonas, pero en los setenta las condiciones laborales en la industria eran dif铆ciles, la gente trabajaba en esas f谩bricas por la ma帽ana y luego en otros empleos por la tarde, no exist铆a prevenci贸n de riesgos laborales o seguros sociales, las pensiones y las bajas por desempleo eran baj铆simas o inexistentes.

A su vez, trabajar en una f谩brica era una garant铆a y aun as铆 hab铆a niveles salariales y condiciones dependiendo de la compa帽铆a y el sector. Que los 90 fueran terror铆ficos para esos barrios no implica necesariamente que en los 70 esos barrios no fueran sitios con problem谩ticas dur铆simas. Es a partir del Estatuto de los trabajadores y los sucesivos convenios sectoriales cuando el sueldo se eleva. Es cierto que hab铆a una cultura pol铆tica que se puede haber desvanecido, pero no pensemos necesariamente que la politizaci贸n de la clase obrera estaba generalizada. Lo que s铆 hab铆a, como nos contaba Josefina P茅rez, era un 鈥渃auce de militancia鈥, a trav茅s de las organizaciones de cristianismo de base, la JOC y la HOAC, hab铆a maneras de formar parte de movimientos colectivos, en compromiso con tu barrio o tu comunidad. Una cosa de la que me doy cuenta entrevistando a Josefina P茅rez, Tano Jaime Molt贸, Juan Andreu, es que todo est谩 conectado, hay una genealog铆a de la disidencia que incluye republicanos represaliados, cuyos hijos son militantes antifranquistas, cuyos nietos son l铆deres sindicales en democracia y cuyos bisnietos forman parte del movimiento de insumisi贸n al servicio militar. Esas personas siguen movilizadas, no han dejado de contribuir al bien de su comunidad a trav茅s del ecologismo, la PAH o las asociaciones de memoria hist贸rica.

P: Este a帽o, precisamente, nos dej贸 Juan Andreu Poveda, sindicalista y protagonista en las movilizaciones de la reconversi贸n industrial del 92. Pensando en la escena final del documental, con ese sue帽o de impotencia de uno de los participantes cuando intenta golpear y, aun sabiendo que tiene la fuerza para hacerlo, no consigue asestar los golpes al adversario; hay quien puede pensar que ese retrato de cierta desactivaci贸n del orgullo de clase del documental genera un mensaje pesimista. Aunque tambi茅n se puede sacar la lectura de que el orgullo se reactiva precisamente a trav茅s de la imagen de los antecesores explotados. 驴Qu茅 piensa su director?

鈥 Me he encontrado con recepciones de ambos tipos, muchas veces vinculadas a una u otra generaci贸n. Para espectadores de m谩s de cincuenta a帽os, con v铆nculos con los movimientos sociales o el sindicalismo, la pel铆cula es demasiado demoledora y priorizan sobre todo los discursos de 鈥渓os buenos sindicalistas de antes鈥, como si ahora eso estuviera desaparecido. Para p煤blicos m谩s j贸venes la pel铆cula se lee m谩s bien como una invitaci贸n a la importancia de sindicarse y organizarse para proteger derechos que est谩n siendo atacados. El mensaje final es duro, pero he percibido que moviliza a las personas.

He le铆do que a la pel铆cula por ejemplo se la acusa de no incluir en su fragmento final experiencias positivas recientes, alentadoras, como el movimiento de 鈥渓as kellys鈥 o las diversas mareas sectoriales. Hay una cuesti贸n que me parece importante recalcar: nosotros motivamos temas de conversaci贸n en los participantes del film, pero no escribimos ninguna l铆nea de di谩logo. Como documental, trabajamos en montaje con lo que ten铆amos, con lo que hab铆an expresado las personas, intentando no tergiversar ni manipular los discursos y los sentimientos. Si la sensaci贸n generalizada que nos encontramos es de desolaci贸n y confusi贸n, yo puedo poner al final de la pel铆cula una cartela en la que indique que, a pesar de todo lo que hemos recogido a trav茅s de las voces del film, ha habido victorias sociales, pero me parece un brindis al sol, un falso final positivo para introducir un poco de alivio. Quiz谩 ese alivio incite a la movilizaci贸n o, qui茅n sabe, sea m谩s paralizador, 驴no? Te permite respirar tranquilo y volverte a tu casa y dormir esa noche.

Y con todo, a m铆 me parece que en la pel铆cula aparecen discursos de compromiso, de lucha, de resistencia, y proceden a veces de las voces quiz谩 menos evidentes. 驴Sabemos escuchar esas voces? El asunto principal del film es que esas voces comprometidas no tienen un lugar donde encontrarse, donde unirse, donde compartir espacio. Los 鈥渃auces de militancia鈥 parecen haber desaparecido. La pel铆cula ser铆a, al menos en un momento inicial, el espacio donde todas esas voces pueden encontrarse.

Tambi茅n debo decir que no esper谩bamos la xenofobia o la nostalgia franquista que transmiten algunos personajes. Que una semana despu茅s de acabar el rodaje (noviembre de 2018) Vox entrara en el parlamento andaluz fue un golpe y fue muy sintom谩tico. Meses m谩s tarde, la ultraderecha es la fuerza m谩s votada en muchas de las comarcas murcianas. No podemos endulzar ni suavizar eso.

P: A largo de tus trabajos, tanto en este metraje como en otros como El futuro, se exploran tem谩ticas sociales e hist贸ricas. Un cine militante que lucha por arrojar algo de luz sobre experiencias pasadas y sobre un futuro que se plantea oscuro si no combatimos. 驴Qu茅 puede hacer el cine para ayudar a transformar la sociedad?

鈥 Me gusta pensar el cine como contrainformaci贸n, como una manera de proponer otros relatos hist贸ricos que nos permitan conectar con otros referentes que nos inspiren. Un aspecto importante para m铆 era intentar sacudir estereotipos sobre la Regi贸n de Murcia. Facilitar una genealog铆a de la disidencia y mostrar que muchas personas an贸nimas del sur han luchado durante siglos para mejorar las condiciones de vida de sus iguales. Pesan mucho los estereotipos sobre el sur de Espa帽a y eso tambi茅n anula tu imaginaci贸n pol铆tica. El arte deber铆a poder expandir el horizonte de lo posible sin renunciar a dar cuenta de la complejidad del mundo.

Por 煤ltimo, 驴qu茅 mensaje o recomendaci贸n lanzar铆as a la juventud obrera para plantar cara a la precariedad y explotaci贸n?

鈥 S茅 que puede sonar como una idea muy gen茅rica, pero es esencial agruparse, organizarse, colaborar y pensar de forma colectiva atendiendo a las necesidades de la realidad m谩s cercana. Y es fundamental militar en un sindicato鈥 o fundar uno.

Muchas gracias por la entrevista, Luis.