Revista Juventud

馃毄 Editorial #1: En esta crisis nos encontrar谩n con los pu帽os cerrados

By 19/09/2022 octubre 10th, 2022 No Comments

Los j贸venes obreros de hoy somos los hijos de dos crisis: la de 2008 y la 2020. Toda nuestra vida ha estado marcada por ese signo y la consecuente exigencia de esfuerzo y resignaci贸n. Herederos de las f谩bricas cerradas y de la negra y densa sombra del desempleo. Hijos de la 鈥渕odernidad鈥 europea y la enso帽aci贸n 鈥渃lase mediana鈥 cuya burbuja explot贸 a la par que la inmobiliaria. Espectadores y v铆ctimas de los desahucios masivos, de la expulsi贸n educativa, de la temporalidad. Protagonistas de una precariedad, de unas formas de explotaci贸n, que se confirmaron permanentes con la nueva crisis catalizada por la pandemia en 2020. Encerrados en casa o jug谩ndonos la salud de camino al trabajo sentimos en nuestras carnes el golpe del mazo: condenados a una vida entre el curro temporal, el paro y la competici贸n curricular, condenados a vivir aceleradamente para poder sobrevivir, condenados a ser la avanzadilla de la actualizaci贸n de las formas de explotaci贸n capitalista.

Muchos de los que a煤n nos podemos considerar j贸venes comenzamos a luchar, todav铆a difusamente, en aquellos a帽os de respuesta a la crisis de 2008. Otros, algo menores en edad, escuch谩bamos como un eco lejano las consignas de las plazas y las manifestaciones sin comprender del todo su significado. El s铆mbolo de aquel periodo es el de las manos abiertas en alto. S铆mbolo de paz contra nuestros explotadores y sus gestores mientras ellos apretaban las cadenas. S铆mbolo de la hegemon铆a de la peque帽a burgues铆a en aquel ciclo de luchas, coronada con la llegada al gobierno de Unidas Podemos junto al PSOE.

La renovada confianza institucional con la reconfiguraci贸n de una nueva socialdemocracia, cuyos dirigentes cabalgaron a lomos de la ola de respuesta a la crisis desde los despachos de las universidades a las moquetas de los ministerios, lleg贸 a su paroxismo en aquel 2019. Tuvo la historia esa sorna macabra que le caracteriza y bajo su gobierno de coalici贸n con el PSOE estall贸 una nueva crisis que hizo definitivamente pedazos cualquier esperanza de que ellos recompusieran el 鈥淓stado del Bienestar鈥. Una crisis les aup贸 y otra ha significado su bancarrota. La pandemia evidenci贸, concentr贸 y potenci贸 a nivel mundial y en tiempo r茅cord todas las miserias de un sistema que contin煤a su marcha en un estado entre la vida y la muerte: agotado hist贸ricamente, se ve menos amenazado que nunca.

La nueva socialdemocracia cumple en el gobierno su papel: formaliza necesidades del capital 鈥減restando atenci贸n鈥 a sus efectos nocivos en la pauperizaci贸n de la clase obrera, tratando de limar estos pero apuntalando con ello de facto las tendencias del capitalismo contempor谩neo. En un momento como el actual, en el que el capital exige vampirizar m谩s r谩pido y m谩s intensamente, los m谩rgenes de posibilidad son tan estrechos que no hay posibilidad ni de limar muchos 鈥渁spectos lesivos鈥 ni de conceder muchas migajas. Aun as铆, su pretensi贸n favorece pol铆ticamente el mantenimiento del consenso social y las l贸gicas de la paz social.

Una paz social que hoy se recubre de extorsi贸n nacionalista y militarismo. Las met谩foras b茅licas de la pandemia han dejado de ser met谩foras para convertirse en realidad, y ante la nueva guerra de rapi帽a en Ucrania, ante la desatada inflaci贸n que hunde a煤n m谩s en la pobreza al pueblo trabajador, se nos pide, de nuevo, esfuerzo y resignaci贸n. La nueva socialdemocracia se contempla devor谩ndose a s铆 misma al meternos de lleno en una guerra imperialista bajo la bandera de la OTAN. Si a una de las familias que cohabitan en la nueva socialdem贸crata la aup贸 el periodo de respuesta a la crisis anterior, la otra, la representada por Izquierda Unida, se fund贸 en las luchas contra la entrada en la OTAN en el 86. No les ha horrorizado, sin embargo, la imagen que les devuelve el espejo, solo les ha hecho ser m谩s 鈥減ragm谩ticos鈥 y 鈥減osibilistas鈥. Un pragmatismo, o lo que es lo mismo, asunci贸n de la plena subordinaci贸n a los vaivenes y m谩rgenes del capital que, sin embargo, siempre representar谩 mejor el hermano mayor, el PSOE.

La mayor evidencia de la bancarrota de la socialdemocracia es, precisamente, el hecho de que afrontamos la presente crisis con peores condiciones de vida que la crisis de 2008. La confianza en la v铆a reformista subordina las luchas independientes de la clase. Si en periodos de 鈥渃recimiento econ贸mico鈥 se pueden conseguir determinadas 鈥渃oncesiones鈥, el car谩cter cada vez m谩s profundo y destructivo de las crisis barre toda peque帽a concesi贸n encontrando, adem谩s, a una clase obrera aletargada y desorientada por la confianza en la socialdemocracia, con la indudable mediaci贸n de los principales sindicatos, plenamente sometidas a los designios de sus respectivos referentes pol铆ticos. Evidenciar esto es un ataque a la l铆nea de flotaci贸n del pragmatismo y posibilismo socialdem贸crata, que ni para las conquistas m谩s inmediatas resulta eficaz, al que debe acompa帽ar una voluntad de recomposici贸n organizativa y pol铆tica de la clase obrera.

Se trata de que en este periodo de respuesta a la crisis vuelvan a resonar los pasos decididos del ejercito consciente y unificado del trabajo, el sonido de la combatividad clasista. Para ello es necesario que la clase obrera resit煤e su confianza 煤nica y exclusivamente en sus propias fuerzas organizadas; fortalezca, ampl铆e y extienda pacientemente su estructuraci贸n para hacer que el n煤cleo de la combatividad se recoloque all铆 donde se concentra homog茅neamente la clase antag贸nica a la burgues铆a, all铆 donde se vive m谩s directamente la contradicci贸n capital-trabajo: en las f谩bricas, almacenes, pol铆gonos, talleres y oficinas, en los centros de trabajo. Se trata de romper el cord贸n umbilical con la socialdemocracia e iniciar un camino propio e independiente de fortalecimiento organizativo y te贸rico.

Estas son, muy sint茅ticamente, las recetas para pugnar por una creciente hegemon铆a proletaria en el ciclo que se abre de respuesta a la crisis. Son lo contrario a la desesperanza que se extiende entre nuestra clase, 鈥渟on gritos en el cielo, y en la tierra, son actos鈥, que dir铆a el poeta. El grado de organizaci贸n y conciencia actual nos exige no perder ni un minuto. Empezando hoy por asociarnos con nuestros compa帽eros y compa帽eras de trabajo, por transformar la rabia en respuesta y plantar cara a las violencias cotidianas y m煤ltiples del capitalismo y sus gestores, por rebasar las l贸gicas de la paz social y por ingresar en las filas de la Juventud y el Partido Comunista para que estos vuelvan a ser la 鈥渧oluntad de combate corporizada鈥, para que cada lucha, cada paso adelante en la construcci贸n de un tejido organizativo propio, se inserte en un plan de preparaci贸n de la revoluci贸n.

Esto ofrece, sin embargo, retos especiales para los j贸venes obreros. La cronificaci贸n y formalizaci贸n del trabajo a demanda no solo permite ajustar a la perfecci贸n la venta de fuerza de trabajo a las necesidades moment谩neas del capital, sino que adem谩s es enormemente corrosiva para las conquistas y formas de organizaci贸n de la clase. La movilidad, la ausencia de garant铆as, la externalizaci贸n y subcontrataci贸n鈥 son mecanismos que dificultan la organizaci贸n de los j贸venes obreros. El camino, por tanto, de ese fortalecimiento organizativo y te贸rico pasa necesariamente por analizar y comprender profundamente los mecanismos contempor谩neos de explotaci贸n y dominio sobre la base de las leyes que rigen el funcionamiento del capitalismo, estudiar la historia y las transformaciones que nos han tra铆do aqu铆 y las tendencias que operan en el seno del modo de producci贸n, compartir experiencias de lucha a nivel nacional e internacional, aprender de la historia del movimiento obrero revolucionario, de sus errores y aciertos, y buscar en la pr谩ctica las f贸rmulas para 谩rmanos y responder organizadamente.

En definitiva, abrir espacios de reflexi贸n, debate, propuesta y combate, tal y como pretende hacer este n煤mero del Juventud!. Si la nueva socialdemocracia consigui贸 en la crisis anterior canalizar las frustraciones y voluntades de un sector de la juventud obrera hacia una v铆a reformista de esperanza en la construcci贸n de una suerte de Estado social; esta esperanza casi se ha evaporado en el puente entre una crisis y otra y bajo la brutalidad de las din谩micas estructurales del capitalismo. Hoy sus discursos, en esta fase de refundaci贸n en la que est谩n inmersos con SUMAR, resultan c铆nicos y anacr贸nicos. El pragmatismo, solo un poquito m谩s radical que el del hermano mayor, aderezado con cierto obrerismo y un vocabulario edulcorado y naif, remake trucho de 2014; parece una broma de mal gusto despu茅s de haber comprobado y seguir comprobando que una vez en el gobierno han hecho lo que hacen todos los que quieren gestionar el capitalismo: disponer y organizar nuestra explotaci贸n y miseria.

Pero la bancarrota de la socialdemocracia no significa nada si no hace acto de presencia la clase obrera consciente recuperando una alternativa y esperanza revolucionaria. Por ello este n煤mero #1 del Juventud! quiere ser una palanca, un acicate para que los hijos e hijas de la clase obrera, quienes llevamos marcada en la frente una explotaci贸n de generaciones, pongamos todo nuestro esfuerzo, inteligencia y voluntad para que el s铆mbolo de este ciclo de lucha contra la crisis capitalista no sea el de las manos abiertas, sino el de los pu帽os cerrados.

Agosto, 2022