Eva G. De MadariagaJavier Mart铆nRevista Juventud

馃摑 El tribuno, el ilustrado tard铆o y el bur贸crata: los fundamentos de la intervenci贸n comunista entre las masas

By 09/10/2022 No Comments

Asamblea antifascista despu茅s del golpe de Estado.
David Seymour, Espa帽a, 1936

芦La clase obrera posee un factor de triunfo, el n煤mero; pero el n煤mero no pesa en la balanza m谩s que en tanto que la organizaci贸n le da unidad y la inteligencia lo dirige hacia un objetivo禄 (Alocuci贸n inaugural, Asociaci贸n Internacional de los Trabajadores, 1864)

La clase obrera sigue poseyendo el n煤mero como factor de triunfo, ese es imposible de arrebatar, pero 芦el triunfo禄 hoy no forma parte de un idioma reconocible: la organizaci贸n ha sido desarticulada y la inteligencia sepultada. Ya no atruena la raz贸n en marcha, pero s铆 el redoble de campanas con el que anuncian repetidamente la muerte del comunismo. De las sombras, sin embargo, emerger谩 de nuevo el fantasma: una vieja frase de nuestra tradici贸n dice que el Partido no puede ser destruido porque para ello es preciso destruir a la clase obrera misma.

Dos l铆neas paralelas: espontaneidad y conciencia

A lo largo de este n煤mero del Juventud! se ha podido comprobar la tr谩gica actualidad de las convulsiones sociales que en otro tiempo alentaron al proletariado a levantarse en茅rgicamente contra sus explotadores. Se han analizado los fundamentos de la explotaci贸n asalariada, los contornos y caracter铆sticas que definen su actualizaci贸n contempor谩nea y tambi茅n las formas de respuesta desde el 谩mbito sindical que la clase obrera de Espa帽a opuso hist贸ricamente a la violencia de la burgues铆a. A lo largo de todos estos art铆culos, cuando se ha entrado en el terreno de lo propositivo, se ha incidido en la necesidad de saltar por encima de lo econ贸mico-inmediato, de pasar a un plano de lucha pol铆tico-revolucionario 驴pero qu茅 significa exactamente eso?

La respuesta a esa pregunta es tan compleja como pertinente. En este art铆culo trataremos de hacer una aproximaci贸n poniendo el foco en lo que entendemos son los elementos decisivos, centrales, para invocar al fantasma. Quedemos, inicialmente, en aquello del mantenimiento actualizado de las formas de explotaci贸n del capital, lo que implica que siguen vivas las condiciones objetivas para la revoluci贸n. Pero ese mantenimiento significa solo posibilidad, sigue viva la posibilidad de la revoluci贸n porque siguen vivos los elementos que la exigen y justifican, la transformaci贸n de la posibilidad en realidad no es, sin embargo, consecuencia autom谩tica del devenir social, sino consecuencia de la actividad consciente. Ese es el n煤cleo fundamental de la obra de V. I. Lenin el 驴Qu茅 hacer?, libro esencial en tanto que representa 芦la primera refutaci贸n de principio del oportunismo禄.

Lo anterior puede sintetizarse en la clara y elocuente frase del propio Lenin: 芦la revoluci贸n no se hace, sino que se organiza禄, 驴pero qui茅n la organiza? Las condiciones de posibilidad para la revoluci贸n lo son, consecuentemente, tambi茅n para que surja la idea y fundamentaci贸n cient铆fica de la revoluci贸n. Dec铆a Marx que ninguna sociedad se plantea tareas para cuya soluci贸n no existan ya las condiciones necesarias y suficientes o no est茅n, al menos, en v铆as de aparici贸n y desarrollo, es decir: existe una reciprocidad entre estructura y superestructura. La fundamentaci贸n cient铆fica que Marx y Engels realizaron de los iniciales, sectarios y ut贸picos movimientos e idearos colectivistas, comunistas y socialistas que emerg铆an en el s. XIX enra铆za y se hace factible por el desarrollo de la actividad social, por el desarrollo de las fuerzas productivas hasta un punto que permite la satisfacci贸n de todas las necesidades humanas y su gesti贸n colectiva y planificada, as铆 como por el nacimiento de la clase revolucionaria llamada a hacer esto realizable: el proletariado. Pero, tambi茅n, por el desarrollo del conocimiento cient铆fico humano. El comunismo, como doctrina, es consecuencia del estudio, desarrollo y superaci贸n de las corrientes filos贸ficas y del pensamiento mediante las cuales, al calor del desarrollo social, la humanidad se interrogaba a s铆 misma. Su constituci贸n como 芦cosmovisi贸n禄 es resultado del estudio cient铆fico de la evoluci贸n de las sociedades humanas y, en concreto, de la sociedad capitalista.

“El agitador”, Abraham Regino, 1933

Esto es lo que llevar谩 a Kautsky, y a Lenin con 茅l, a decir aquello de que la lucha de clases y el comunismo como doctrina, aunque comparten un mismo suelo hist贸rico-social, surgen 芦paralelamente禄 y 芦no se derivan la una de la otra禄 (驴Qu茅 hacer?, V. I. Lenin, 1902), en tanto que para la segunda es necesaria la mediaci贸n del estudio y la respuesta cient铆fica de las preguntas planteadas por el propio desarrollo social. La particularidad de las relaciones de producci贸n capitalistas impide que el comunismo se derive y extienda de la interacci贸n inmediata, como clase obrera, con la sociedad capitalista. Si esto fuera as铆, felizmente podr铆amos ahorrarnos tanta reflexi贸n, elaboraci贸n y acci贸n pol铆tica, pues la sola maduraci贸n de las condiciones objetivas iluminar铆a a la clase y nos llevar铆a indefectiblemente al socialismo-comunismo. Es por ello que a rengl贸n seguido los autores ya mencionados utilizan la conocida expresi贸n de que el comunismo es introducido en el movimiento obrero 芦desde fuera禄, esto es, desde el partido pol铆tico en tanto que inteligencia concentrada de la clase, expresi贸n organizada del pensamiento independiente, unitario y cient铆fico del proletariado.

La lucha de clases tampoco se deriva de la previa introducci贸n del comunismo cient铆fico entre las masas, sino de la posici贸n del proletariado en el seno de la sociedad capitalista, por tanto, es end贸gena al modo de producci贸n. Esta posici贸n provoca que en su socializaci贸n se generan m煤ltiples y constantes formas de violencia. Para el proletariado, liberarse de las cadenas que le oprimen exige de la superaci贸n del capital en tanto que relaci贸n social de producci贸n perteneciente a determinada formaci贸n hist贸rico-social que presupone, como hemos visto en un art铆culo anterior, la apropiaci贸n por parte de la burgues铆a de una parte de su trabajo. Por ello el proletariado es la clase objetivamente revolucionaria, porque no puede liberarse sin destruir el germen y la g茅nesis de toda determinaci贸n y opresi贸n contempor谩nea.

El movimiento obrero, sin embargo, no est谩 en condici贸n de elaborar espont谩neamente m谩s que idearios y formas de oposici贸n a las violencias desde los propios marcos burgueses de pensamiento, esto es, desde los propios m谩rgenes del capital. Son formas instintivas mediante las cuales la clase se piensa a煤n como parte de dicha relaci贸n social que es el capital, desde la inmediatez de la posici贸n en la divisi贸n social del trabajo y a trav茅s de la comprensi贸n fetichizada que exige y reproduce el capital, es decir, formas de pensamiento subordinadas a la hegemon铆a burguesa. Debe comprenderse que esta respuesta alienada no es fruto, exclusivamente, de una habilidad de convencimiento y persuasi贸n de aparatos de reproducci贸n ideol贸gica del capitalismo (aunque estos juegan un papel esencial en su sistematizaci贸n y apuntalamiento, o incluso en su moldeamiento de acuerdo a intereses de determinadas capas o clases sociales, necesidades coyunturales o tendencias particulares), sino que son formas de pensamiento que se manifiestan y demandan las propias relaciones de producci贸n del capitalismo, es decir, que est谩n inscritas y son inseparables de las mismas y que, por ende, se autorreproducen constantemente. Podemos decir, por tanto, que el movimiento obrero solo genera autom谩ticamente una lucha por limitar o paliar la explotaci贸n y opresi贸n sin poner en cuesti贸n su existencia.

Tenemos as铆 la respuesta a la pregunta anterior, la revoluci贸n la organiza el partido pol铆tico, pero solo puede ser obra de la clase objetivamente revolucionaria, esto es, solo puede ser obra de los obreros mismos. Est谩n establecidas las dos l铆neas paralelas, veamos ahora c贸mo est谩n llamadas a confluir y fundirse en una sola.

La fundamentaci贸n filos贸fica del oportunismo y la teor铆a del partido de nuevo tipo

De lo anterior resultan tres cuestiones de importancia cardinal para la comprensi贸n del papel de los comunistas entre las masas. La primera, que si las formas fundamentales de dominaci贸n ideol贸gica de la burgues铆a provienen del devenir de las propias relaciones sociales de producci贸n, no se podr谩 acabar de una vez por todas con ellas hasta que no se elimine toda producci贸n mercantil y diferencia de clases. La segunda, que ser谩 necesaria una presencia constante y permanente de la conciencia corporeizada, es decir, del partido pol铆tico, en la cotidianidad de dichas relaciones sociales de producci贸n para desvelar las relaciones sociales que se esconden tras las aparentes relaciones entre las cosas, la explotaci贸n sobre la que se fundamenta el modo capitalista de producci贸n y su manifestaci贸n en m煤ltiples formas de violencia y opresi贸n en todas las esferas de la vida social. La tercera, que si tanto la lucha de clases como el comunismo comparten unas mismas condiciones objetivas de fundaci贸n, es esta misma objetividad la condici贸n de posibilidad para que la segunda se convierta en la doctrina que rija la primera, es decir, lo que fundamenta la practicabilidad del comunismo.

A esto 煤ltimo se refer铆a Lenin cuando hablaba del 芦embri贸n de conciencia禄 que representa la espontaneidad. Aunque la espontaneidad implique una respuesta instintiva desde l贸gicas ajenas, la necesidad de dicha respuesta ya evidencia un conflicto latente, un choque de intereses antag贸nicos entre las clases principales de la sociedad moderna que, aunque en un primer momento revista una forma solo econ贸mico-corporativa, ya contiene en potencia los elementos para su constituci贸n como movimiento revolucionario, es evidencia de la prioridad del ser social en la determinaci贸n de la conciencia, aunque sea un ser social contradictorio que exige, por tanto, de una inoculaci贸n cient铆fica que le dote de coherencia y unidad.

Volvemos entonces al papel del partido pol铆tico. Ya Marx y Engels manifestaron la importancia del partido pol铆tico independiente del proletariado. En la segunda generaci贸n de socialistas, Kautsky defendi贸 desde una supuesta 芦ortodoxia禄 los fundamentos filos贸ficos de este principio del partido de Marx y Engels, como hemos visto anteriormente, frente al revisionismo Bernsteniano. Sin embargo, no fue capaz de comprender toda la profundidad de dicha concepci贸n y la exigencias de desarrollo que se impon铆an con la entrada del capitalismo en su fase monopolista. Mientras que Kautsky solo ve铆a diferencias 芦t谩cticas禄 respecto al revisionismo, fue Lenin quien comprendi贸 el papel central y la significaci贸n hist贸rica que juega en nuestra 茅poca el oportunismo, resumiendo y fundamentando en oposici贸n la praxis del bolchevismo como movimiento genuinamente revolucionario en la 茅poca del imperialismo.

Las s煤per ganancias imperialistas fruto de la centralizaci贸n y concentraci贸n del capital, favorecen la constituci贸n de una capa de obreros 芦aburguesados禄: la 芦aristocracia obrera禄, que configura la base econ贸mica del oportunismo y que cop贸 las c煤pulas de los sindicatos y partidos socialdem贸cratas junto a los intelectuales y peque帽oburgueses. Naci贸 as铆 el bur贸crata, el prototipo de secretario de 芦tradeuni贸n禄, el lugarteniente de la burgues铆a en el movimiento obrero. El pensamiento espont谩neo encuentra con esta capa un inter茅s materializado y se hace doctrina. Doctrina del culto a la espontaneidad, de la sumisi贸n y limitaci贸n de la labor y el programa de los marxistas al pensamiento inmediato y fragmentario, esto es, al movimiento por las reformas, por la mejor铆a de las condiciones de vida sin cuestionar el conjunto de la explotaci贸n, por una mejor venta de la fuerza de trabajo, o lo que es lo mismo: esforzarse celosamente por mantener el marco burgu茅s de actuaci贸n del proletariado. El 芦economicismo禄 considera que todo lo que va m谩s all谩 de la espontaneidad subjetiva, todo lo que sea comprensi贸n universal de las leyes y conexiones de la sociedad entera, es 芦no proletario禄, un 芦elemento ajeno禄. Considera que ser谩 el auto devenir de la lucha espont谩nea obrera lo que generar谩 conciencia revolucionaria y que, por tanto, la labor de los marxistas debe ser exclusivamente limitarse a apoyar o favorecer el desarrollo de dicha lucha espont谩nea.

La incomprensi贸n de la relaci贸n dial茅ctica entre espontaneidad y conciencia, su separaci贸n metaf铆sica, constituye la esencia del oportunismo y de sus diversas manifestaciones pol铆ticas y filos贸ficas. El reverso del oportunismo de derechas es el 芦oportunismo de izquierdas禄, solidario con el primero en su incomprensi贸n del nexo dial茅ctico de la vida social. Estos ilustrados tard铆os expresan de manera invertida la misma doctrina enemiga del proletariado: en su subjetivismo subestiman el papel de las masas y de la acci贸n pol铆tica, no comprenden que para que el comunismo se convierta en movimiento real este debe concretarse en los conflictos y violencias generados por el modo de producci贸n capitalista, aquello que materializa su posibilidad y necesidad. Peinan as铆 a contrapelo la misma superficie que el oportunismo de derechas, se caracterizan por el mismo culto de la espontaneidad, considerando que la mera 芦exposici贸n禄 de su 芦pura禄 teor铆a o acci贸n sectaria deber铆a ser suficiente para 芦despertar禄 a las masas. El izquierdismo del ilustrado tard铆o es una forma de oportunismo definida por el radicalismo peque帽oburgu茅s a la que Lenin defini贸 como la 芦enfermedad infantil禄 en el comunismo.

La lucha por la introducci贸n de conciencia revolucionaria entre las masas es, por tanto, consustancial a la lucha contra el oportunismo, que aleja al proletariado de sus tareas, que refuerza sus prejuicios y su subordinaci贸n a la hegemon铆a burguesa. Por ello 芦todo lo que sea rebajar la ideolog铆a socialista, todo sea alejarse de ella equivale a fortalecer la ideolog铆a burguesa禄 (驴Qu茅 hacer?, V.I. Lenin, 1902). El oportunismo constituye un arma esencial del dominio de la clase dominante. Permite a esta ampliar y reforzar sus mecanismos de control, burocratizar y alejar a las organizaciones de la vida de las masas, contar con representantes en la cotidianeidad del proletariado. Acabado definitivamente su periodo progresivo, siendo la burgues铆a una clase enteramente reaccionaria que ha dejado de ser veh铆culo de progreso social, la caducidad hist贸rica del capitalismo se expresa y refuerza formas fragmentarias de pensamiento, un escepticismo que niega todo entendimiento objetivo, total y universal. Este escepticismo y relativismo, tan caracter铆stico de nuestros tiempos, es reforzado entre la clase por el oportunismo que glorifica la inmediatez como foro supremo de la realidad. La exaltaci贸n identitaria y fragmentaria, la comprensi贸n metaf铆sica, invertida y parcial de los fen贸menos y luchas sociales, es reforzada por el oportunismo en tanto que centinelas del pensamiento burgu茅s imperialista entre la clase.

En la 茅poca del imperialismo, por tanto, los mecanismo de dominio de la burgues铆a se extienden y enra铆zan a煤n m谩s en la vida social. Los seres humanos, tras siglos de producci贸n mercantil, han naturalizado y convertido en prejuicio sus l贸gicas que se ven reforzadas por el oportunismo, por m煤ltiples mecanismos de reproducci贸n y sistematizaci贸n ideol贸gica en el 谩mbito 芦p煤blico禄 y 芦privado禄 y por una extensi贸n y perfeccionamiento de los mecanismos de represi贸n y control. Esta estructura compleja y solida de dominio le permite resistir y contener las cat谩strofes del elemento econ贸mico, como por ejemplo las crisis, limitando a煤n m谩s que en otros periodos hist贸ricos la longitud, intensidad y rapidez del elemento espont谩neo.

Esto exige al proletariado militante el refuerzo del elemento consciente y de sus mecanismos de fusi贸n con el movimiento de masas. La clave de b贸veda del partido de nuevo tipo como forma superior de organizaci贸n del proletariado es, como hemos visto, la correcta comprensi贸n dial茅ctica de la relaci贸n entre espontaneidad y conciencia, o lo que es lo mismo: entre vanguardia y masas. Frente a todo determinismo y gradualismo, frente a toda concepci贸n izquierdista, sectaria y exterior; emerge la teor铆a del partido de nuevo tipo, que no es un partido pol铆tico m谩s: es el Partido de Vanguardia, v茅rtice de toda la teor铆a leninista de la revoluci贸n.

Hegemon铆a y direcci贸n: el tribuno popular

El fundamento subyacente de la correcta comprensi贸n dial茅ctica lo coloc谩bamos antes: es la conceptualizaci贸n de la espontaneidad como germen de conciencia. Cuando Lenin dec铆a que hab铆a que elevar los movimientos espont谩neos a un plano pol铆tico, lo hac铆a entendiendo que no existe una 芦muralla china禄 entre uno y otro si interviene el Partido, si act煤a el tribuno popular. El tribuno popular es el representante y personificaci贸n de la pol铆tica revolucionaria: es aquel capaz de, ante cada expresi贸n y manifestaci贸n de violencia y opresi贸n, presentar el mapa general de la explotaci贸n capitalista y la propuesta revolucionaria 芦para explicar la importancia hist贸rica universal de la lucha emancipadora del proletariado禄. (驴Qu茅 hacer?, V. I. Lenin, 1902). La acci贸n del tribuno del pueblo es la condensaci贸n individual o en peque帽os grupos de la acci贸n revolucionaria general del Partido Comunista, que unifica lo que de primeras est谩 disperso, la lucha de la clase, y lo dirige al combate contra el capital entendido en su totalidad hist贸rica.

Karl Liebknecht da un discurso frente al Ministerio del Interior, Autor desconocido. Berl铆n, 4 de enero de 1919

Si este es su fundamento, el tribuno popular est谩 dispuesto a desarrollar su labor en todas las condiciones, legales e ilegales, utilizando todas las herramientas a su disposici贸n y toda plataforma desde la que tomar contacto e influir sobre la clase. El oportunismo de derechas, sin embargo, utiliza su contacto con las masas para reforzar su atraso, para apuntalar su subordinaci贸n a la burgues铆a y a su orden; por ello en 茅pocas de clandestinidad desaparece o neutraliza toda posible acci贸n contestaria. El oportunismo de izquierdas, al no comprender la relaci贸n dial茅ctica, renuncia a usar los periodos de legalidad para amplificar el contacto del elemento consciente con el espont谩neo, tiende a separarse de la vida de las organizaciones de masas.

Que el tribuno sea la manifestaci贸n de la pol铆tica partidaria implica que, evidentemente, no act煤a solo, aislada y an谩rquicamente. Act煤a de acuerdo a un plan. Un plan que no se establece a cada momento seg煤n los vaivenes y fluctuaciones del movimiento espont谩neo, como la t谩ctica-proceso del oportunismo de derechas. Pero tampoco un plan plenamente predefinido aprior铆sticamente que no es capaz de traducir a lenguaje te贸rico los elementos de la vida hist贸rica para favorecer su elevaci贸n y encauzamiento, tal y como hace el oportunismo de izquierdas. La t谩ctica-plan del Partido Comunista sit煤a sus intereses estrat茅gicos a largo plazo, sus objetivos generales, y concreta estos objetivos en orientaciones pol铆ticas para cada momento, seg煤n la correlaci贸n de fuerzas y el estado de 谩nimo de las masas. La t谩ctica-plan sustenta la acci贸n revolucionaria del Partido, evidencia su participaci贸n como actor consciente en el proceso hist贸rico que aspira a hacer extensiva esta participaci贸n.

Por eso el tribuno popular es mucho m谩s que mera agitaci贸n, que una habilidad ret贸rica, que un discurso bien elaborado: es la voluntad del Partido de ser organizador y educador colectivo de la clase en sus espacios de vida y trabajo. La fisonom铆a org谩nica del partido de nuevo tipo responde justamente a este papel de educador, de organizador de la revoluci贸n, que personifica el tribuno. El primer oportunismo socialdem贸crata, a la vez que abri贸 sus fronteras a la heterogeneidad y al eclecticismo, hizo de la pasividad, caracter铆stica de nuestro ya introducido secretario de tradeuni贸n, pol铆tica de partido. Por su parte, la pr谩ctica organizativa de las sectas y grupos izquierdistas, profundamente autorreferencial, retroalimentaba una concepci贸n exterior, herm茅tica y sectaria de 茅ste: el partido se organizaba por y para s铆. Como superaci贸n de los dos anteriores, el partido de nuevo tipo se articula a partir de la necesidad de una relaci贸n consciente de esa inteligencia concentrada de la clase sobre el movimiento espont谩neo.

El Partido reconoce las potencialidades de la vida social: rechaza la espontaneidad como l铆mite, pero la acepta como manifestaci贸n de la vida. La amplitud de sus fronteras, su componente cuantitativo, est谩 subordinado a esa dial茅ctica revolucionaria: a medida que se alteran las coordenadas ideol贸gicas, que permea en m谩s obreros y obreras el comunismo cient铆fico, el partido ir谩 ampli谩ndose y con 茅l, el movimiento revolucionario. Como vemos, no es cuesti贸n de elegir entre 芦una organizaci贸n peque帽a禄 o 芦una organizaci贸n grande禄: la fisonom铆a org谩nica se deriva de la necesidad de mantener un destacamento de vanguardia que a trav茅s de su acci贸n, que presupone la centralidad y el monolitismo ideol贸gico y organizativo, introduce la conciencia revolucionaria en las masas.

Hemos hablado de 芦movimiento revolucionario禄, que ser铆a la s铆ntesis, el resultado de la interacci贸n de los dos polos que articulan todo nuestro art铆culo, de los principios comunistas y el movimiento de masas, de la conciencia y la espontaneidad. La manifestaci贸n de esta s铆ntesis que es el movimiento revolucionario se objetiva en formas de organizaci贸n y poder, estructuradas en los espacios de socializaci贸n de las masas. En el proceso de desarrollo del plan del partido este va acumulando fuerzas, esta acumulaci贸n de fuerzas es expresi贸n de un proceso paulatino de objetivaci贸n de la subjetividad elevada, de preparaci贸n de las condiciones organizativas e ideol贸gicas para la revoluci贸n.

Lo que aqu铆 se plantea, entre otras cosas, es la universalidad de aquello que supieron ver Lenin y los bolcheviques en los s贸viets: los 贸rganos de autogobierno obrero como instituci贸n potencial de un Estado socialista. Con el Partido en el v茅rtice, se trata de desarrollar estas instituciones 鈥攄e constituirlas en una 茅poca de descomposici贸n pol铆tica y organizativa de la clase鈥 y relacionarlas en un sistema vasto y 谩gilmente articulado que encuadre y unifique a la clase. Frente a las formas individualizadas de participaci贸n liberal, mediadas por la idea de representaci贸n, de cesi贸n de soberan铆a y pasividad del sujeto, el s贸viet, las comisiones de f谩brica, sea cual sea su nombre, aspiran a ser, comunismo mediante, espacios cuya potencialidad se comprende y aprende al calor del ejercicio de la democracia obrera, del genuino ejercicio de poder de la clase articulado all铆 de d贸nde provienen las relaciones de dominaci贸n: la f谩brica, el centro de trabajo.

Por eso, pensar junto a Lenin que limitarse a las reivindicaciones econ贸micas es someterse a las l贸gicas de la espontaneidad, y que estas no tienen por qu茅 ser siempre las reivindicaciones resorte entre las masas, no deber铆a nunca entenderse desde las filas revolucionarias (como lo hacen aquellos que, a煤n sin quererlo ver, dudan de la capacidad del proletariado y s贸lo ven en 茅l un instrumento de la revoluci贸n m谩s que su protagonista consciente) como una impugnaci贸n del car谩cter estrat茅gico de la organizaci贸n comunista y proletaria en el lugar de trabajo. Colocando el seno de la producci贸n, all铆 donde m谩s claramente se expresa la contradicci贸n entre capital y trabajo, como espacio fundamental para la organizaci贸n celular del Partido, 茅ste prioriza conscientemente su estructuraci贸n en el lugar de conformaci贸n objetiva de la clase, porque conoce y planifica activamente garantizar que, efectivamente, 茅sta conforma su base social y que tiene un papel dirigente en el proceso revolucionario.

Asegurar la prioritaria estructuraci贸n del Partido y su entorno en la producci贸n, esa presencia constante antes descrita para desvelar los fundamentos de la explotaci贸n, tiene que ver tambi茅n con la idea de direcci贸n o hegemon铆a proletaria sobre el resto de capas como elemento decisivo para el triunfo de la revoluci贸n; en un momento en que para ello es necesario desactivar al m谩ximo las formas modernizadas de dominio de la burgues铆a. Es la idea del asedio, de construcci贸n de ej茅rcito pol铆tico y nuevo poder bajo mando 煤nico del proletariado revolucionario en alianza con los sectores populares oprimidos por el capitalismo, la idea de la alianza social. La hegemon铆a proletaria, por tanto, es resultado y expresi贸n de la labor antes descrita de educaci贸n pol铆tica y organizaci贸n de la clase, que ha superado los m谩rgenes de la conciencia econ贸mico-corporativa y ha comprendido pr谩cticamente el papel universal de su lucha. Es desde esa comprensi贸n que se esfuerza por sumar a otros sectores que, por su posici贸n social, comparten intereses y pueden establecer alianzas, debilitando as铆 el propio dominio del capital y preparando el asalto a la fortaleza de su poder.

La teor铆a de la hegemon铆a, fundamentada te贸ricamente por Lenin en Dos t谩cticas de la socialdemocracia en la revoluci贸n democr谩tica, es la f贸rmula bolchevique para la revoluci贸n, que se confirma pr谩cticamente con la primera experiencia victoriosa del proletariado revolucionario en 1917. Experiencia que, sin embargo, no consigui贸 extenderse por Europa a煤n a pesar de la fortaleza y crecimiento de los partidos comunistas al calor de Octubre. Tras el fracaso insurreccional de posguerra, periodo en que se hab铆an formado 芦varios grandes partidos comunistas que, no obstante, no (鈥) [pose铆an] a煤n la direcci贸n efectiva del grueso de la clase obrera en la lucha revolucionaria real禄 (Tesis sobre la t谩ctica, III Congreso de la Internacional Comunista, 1921), la conceptualizaci贸n realizada por Lenin en el citado libro junto con los aprendizajes y universalidades de 1917 y el an谩lisis del imperialismo, se convierten en el fundamento de las Tesis sobre la t谩ctica del III Congreso de la IC. En ellas se formula por primera vez la pol铆tica del Frente 脷nico: la conquista paciente y progresiva de los comunista de la mayor铆a de la clase obrera en alianza social con las otras capas populares bajo direcci贸n (hegemon铆a) del proletariado.

“Tribuna para Lenin”, El Lissitzky, 1920.

Hoy, que el capitalismo contempor谩neo muestra cada vez m谩s se帽ales de agon铆a hist贸rica, que revela el car谩cter insanable de sus contradicciones, sus mecanismos de dominio, dec铆amos, enra铆zan con mayor complejidad en la vida social: el Estado burgu茅s aguanta m谩s poderosamente porque ha desarrollado reservas pol铆ticas y organizativas que le permiten resistir mucho m谩s y mucho mejor. Esta paradoja exige la superaci贸n de la agitaci贸n en direcci贸n efectiva del Partido sobre la clase; porque la agitaci贸n en el capitalismo monopolista no puede, por s铆 sola, construir estallido revolucionario. Se necesita una inaudita concentraci贸n de hegemon铆a revolucionaria, un poder obrero fuertemente articulado y unificado en torno al Partido de la revoluci贸n.

Esto nos obliga, aqu铆 y ahora, en los d铆as en que la organizaci贸n ha sido desarticulada y la inteligencia sepultada, no solo a recuperar y realizar los fundamentos de la intervenci贸n comunista entre las masas, sino a retomar el camino iniciado por los 芦campeones del proletariado禄 del periodo de la Gran Revoluci贸n Socialista de Octubre y continuar desarrollando y perfeccionando su aplicaci贸n a la realidad contempor谩nea hasta oponer un ej茅rcito a su ej茅rcito, hasta trazar una l铆nea que divida a las dos clases en liza con sus respectivas trincheras, destacamentos, frentes y retaguardias. Esas son las recetas para invocar de nuevo al fantasma, para que el Partido que no puede ser destruido se levante definitivamente y env铆e y haga sentir en cada lugar y momento a sus tribunos populares, para que atruene de nuevo la raz贸n en marcha.