Se dice que el socialdemócrata Friedrich Ebert, quien fuera líder del SPD y Presidente de la República de Weimar, le dijo al príncipe Maximiliano de Baden, cuando las trompetas de la Revolución de Noviembre sonaban ya por toda Alemania: “Si el Káiser no abdica, la revolución social es inevitable. No la quiero, de hecho la odio como el pecado”.
