El pasado 23 de abril los Colectivos de Jóvenes Comunistas acudimos un año más a la campa de Villalar. El trabajo de preparación de los días previos se coronó con el intenso trabajo desde primera hora de la jornada con la organización, montaje y ajuste de nuestra carpa.
A las doce del mediodía dábamos paso a las intervenciones políticas. Empezábamos con una presentación del último número de nuestra revista, Juventud! #7. Bajo el título Vivir para organizarnos, organizarnos para vivir situamos las claves de la actual situación sobre la vivienda. No solo se atendió a cómo este problema afecta a cada vez más jóvenes en nuestras ciudades y de la importancia de organizarnos desde la posición de clase para plantar cara, sino que también abordamos la turistificación o las consecuencias de la contradicción campo-ciudad, especialmente manifiestas en nuestra comunidad.
A continuación, tuvimos un encuentro con los trabajadores de SAETA (Valladolid). Nos contaron su reciente experiencia de lucha por unas mejores condiciones y cómo estaban lidiando con los despidos sucedidos a raíz de estas protestas. Un ejemplo de organización y solidaridad obrera frente a la represión y coacción ejercida desde la empresa.
Finalizamos con un mitin del Secretario General del PCTE, Ástor García. En esta intervención se abordaron claves que preocupan especialmente al conjunto de la juventud trabajadora, poniendo el foco en la dimensión que para los jóvenes organizados tiene la construcción de la oposición obrera y cómo esta premisa se traslada a nuestras realidades más inmediatas y cotidianas de vida.
En conjunto, las intervenciones que los CJC y el PCTE proponíamos para esta jornada son un llamamiento para abordar la lucha por la vivienda desde la comprensión de la lucha de clases, para mostrar la ejemplaridad de la unidad obrera en el conflicto y para situar el camino a recorrer en el actual escenario nacional e internacional. Sobre este último se reafirmó nuestra posición de salida de la OTAN y las estructuras imperialistas, así como la advertencia sobre el aumento del riesgo de una guerra imperialista generalizada.
En conclusión, la pasada jornada ha sido un alto más en el cotidiano trabajo político en nuestros trabajos, estudios y barrios. Marchamos ahora hacia el Primero de Mayo, Día Internacional de la Clase Obrera, donde la juventud tiene mucho que ganar bajo la bandera de nuestra clase.
