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Revista Juventud

Entrevista a los autores de «Manual para destapar un policía infiltrado»

By 13/09/2026No Comments

Juventud!: Buenos días, compañeros. En primer lugar, agradeceros haber accedido a esta entrevista. Manual para destapar un policía infiltrado se publicó hace ya un año y en él analizáis ciertas similitudes que se han ido cumpliendo en varios casos de infiltración policial en organizaciones sociales entre 2022 y 2024. Ha sido un material leído y difundido sobre todo a raíz de los debates que surgieron por infiltraciones policiales que fueron destapadas por compañeras y compañeros en distintos periódicos como El Salto o La Directa, y habéis hecho presentaciones, como la que se hizo hace unos meses en el COP El Clavel, en Vallecas. ¿Cómo fue el proceso que os llevó a realizar esta investigación?

Autores: Cuando descubrimos el primer caso que nos afectaba directamente llegamos rápido a la conclusión de que todos los datos e informaciones que nos habían ayudado a destaparlo teníamos que colectivizarlos de alguna manera con la militancia. Pero el proceso fue largo y difícil. Partíamos de cero y no teníamos referencias a las que agarrarnos, en cuanto a gestión política y personal del asunto. Pero tuvimos la suerte de conocer a militantes del resto de casos que habían salido en Barcelona, Girona y Valencia, así como a compañeras de Reino Unido que llevan años investigando todo esto y la verdad es que fue de una ayuda increíble. Con las primeras coincidimos en la necesidad de compartir con toda la militancia estas informaciones, y las segundas nos asesoraron y apoyaron a la hora de enfocar y redactar el manual, puesto que en Reino Unido sacaron una guía muy parecida hace unos años.

J!: Han sido varios los casos que se han ido destapando a lo largo de estos últimos años. ¿Cómo creéis que puede ayudar este manual a destapar futuras o presentes infiltraciones policiales?

A: Es indudable que la policía habrá tomado nota de lo que contamos en el Manual. Pero incluso cambiando alguno de los patrones, ya que hay otros que no pueden, no haría imposible poder descubrirles. En el peor de los casos, se pueden destapar todos los infiltrados que haya habido hasta la publicación del manual. Pero quizá también es destacable que este documento prueba que la policía no es infalible, por un lado, y que las organizaciones tenemos ahora más herramientas que antes de su publicación para poder entender, analizar y prevenir estos métodos represivos.

J!: ¿Qué debates sobre seguridad en las organizaciones obreras y populares creéis que son importantes ahora?

A: Es una de las cuestiones claves. Y, como casi todo en la vida, conviene empezar desde el principio. Es decir, antes de establecer qué medidas o cribados debemos instaurar en nuestra militancia, el primer análisis debería ir enfocado a qué tipo de organización somos (abierta, cerrada), qué tipo de actividad e información manejamos y si merece la pena sacrificar tiempo y esfuerzo en limitar nuestra militancia o nuestro alcance en función de todo ello, etc.

En cualquier caso, sí creemos que merece la pena como mínimo incorporar el Manual como una herramienta más de las organizaciones y que sepamos que estos métodos se siguen usando, incluso como estamos viendo en movimientos sociales donde “aparentemente” no podríamos llegar a imaginar.

J!: A lo largo del texto se explica cómo incluso en algunos casos los policías infiltrados han mantenido relaciones sexoafectivas con integrantes de las organizaciones, les han presentado a familiares y amigos o incluso han invitado a militantes a su propia casa. ¿Consideráis que el Estado tiene algún límite con respecto a los mecanismos para investigar a las organizaciones del campo obrero y popular, organizaciones que, además, a priori, reconocen como no peligrosas para el Estado?

A: Parte de la autocrítica que venimos haciendo desde el principio es precisamente esa, la de considerar que el estado tenía líneas rojas a la hora de espiar a la clase trabajadora organizada. Por desgracia, hemos comprobado en primera persona que no es así. Han utilizado relaciones sexoafectivas, de amistad y de convivencia, entre otras muchas, para obtener información. Y todo ello sin ningún tipo de control ni límite judicial (no es que pensemos que si así hubiese sido la cosa habría sido diferente, pero nos parece destacable. En las pocas explicaciones que el ministro Marlaska ha dado sobre las infiltraciones, hablaba de que son “agentes de inteligencia”, figura que no existe ni está regulada. Es decir, barra libre para hacer y deshacer lo que quieran sin tener que rendir cuentas más allá que a ellos mismos.

J!: Al mismo tiempo, proponéis en el texto intentar conseguir información sobre la gente de la organización en el periodo de premilitancia (lugar de trabajo, estudio, domicilio, redes sociales, etc.) debido a que eso facilita investigaciones futuras en el caso de sospecha, ¿cómo ligamos eso a construir espacios seguros y no hipervigilados?

A: Realmente aquí se mezclan muchos temas. Por un lado, quizá falte naturalizar un poco más en la militancia el conocer con quién militamos. Por otro, efectivamente saber esos datos puede ayudar en una posible investigación futura, pero quizá prime más lo primero que esto último. Y por último, de cara también a la reflexión sobre la hipervigilancia, nos preguntamos por qué se ve lógico y normal que al afiliarte un sindicato nos pidan y demos esos datos y en cambio nos asustemos cuando se plantea la posibilidad de hacer algo parecido en el resto de organizaciones.

J!: Ya ha pasado un año desde la publicación del manual. ¿Qué conclusiones habéis sacado de todo el proceso?

A: Aunque haya sido largo y difícil, como decíamos al principio, creemos que ha merecido la pena. Obviamente queda mucho camino por recorrer, muchas cuestiones que aún no tienen respuesta y sabemos también que no habremos llegado al 100% de la militancia. Pero sí pensamos que, en general, las organizaciones tienen mucha más información sobre estos métodos, se ha perdido un poco ese tabú que había a hablar sobre ello, se combate en parte la paranoia al hablar de datos y cuestiones objetivas, ha llegado a otros estados europeos como Italia, Francia o Alemania y hemos visto que los métodos son extremadamente idénticos.

Como decimos siempre, es un proceso en continua evolución. Y consideramos que está siendo en la buena dirección.

J!: En septiembre de 2025 un compañero fue detenido por haber participado en la investigación a policías infiltrados bajo la acusación de revelación de secretos y falsedad documental. ¿Qué lectura hacéis de este hecho?

A: Como en tantas otras ocasiones, la detención obedeció a un intento de amedrentar y frenar a quienes estén trabajando, escribiendo y difundiendo sobre las infiltraciones policiales. Pasados ya varios meses de la detención, y con el proceso judicial aún abierto, sí que podemos afirmar que ha sido un burdo intento de asustar, por un lado, y por otro de justificar la incautación del teléfono móvil del compañero. A día de hoy ha sido rechazada hasta dos veces por el juzgado la petición de la policía para clonar y vaciar el dispositivo. Es decir, están intentando hacer una investigación prospectiva, algo totalmente prohibido.

J!: A medida que las organizaciones obreras y populares sean más capaces de hacer frente a los métodos actuales de infiltración, el aparato represivo del Estado intentará adaptarse y perfeccionar sus métodos. ¿Os habéis planteado alguna vez seguir sistematizando e investigando para afinar la identificación de infiltrados en las organizaciones?

A: De hecho seguimos trabajando en ello. No solo sistematizando sobre los casos ya descubiertos, sino que hemos recibido peticiones de organizaciones para echar un cable sobre sospechas concretas. En la inmensa mayoría descartándolas, afortunadamente.

En cualquier caso, es algo que desgasta mucho y de alguna manera queremos ir poco a poco promoviendo la autonomía de las organizaciones para gestionar estos procesos. Pero no solo por el desgaste, sino también porque no se depende de un grupo reducido y de nuestro criterio subjetivo para decidir a quién echar una mano y a quién no.

J!: Muchas gracias por haber accedido a la entrevista y por hacer este enorme trabajo de investigación.

A: Gracias a vosotros por darnos voz y haceros eco de este asunto.