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Ana GranadosRevista Juventud

Entrevista a Ana Granados Rúa, nueva Secretaria General de los CJC

By 13/09/2026No Comments

Juventud!: Ana, permítenos empezar felicitando al conjunto de la militancia de los CJC por la celebración del XII Congreso; y felicitándote a ti también por haber sido elegida como Secretaria General de los CJC. Cuéntanos, ¿cómo ha sido tu trayectoria militante hasta llegar a este momento?

Ana: En primer lugar, gracias a vosotros por concederme esta entrevista. Empecé a premilitar en junio de 2017, terminando 2º de Bachillerato. Durante este curso ya había tenido ciertas inquietudes por organizarme, pero no había tenido en mi entorno experiencias directas y palpables de organización. En la primavera de ese año tuve la oportunidad de conocer los CJC y pocos meses después tuve mi primera reunión. A los meses, cuando en septiembre entré en la universidad y me organicé en el Frente de Estudiantes, reafirmé mi militancia a través de la intervención y el aprendizaje con mis compañeros y compañeras. De esos años en el movimiento estudiantil saco un montón de aprendizajes, especialmente, de aquellos que, como yo, ya fueran militantes comunistas o no, se organizaban en el sindicato.

A medida que fui entrando en el mundo laboral, se hacía cada vez más clara la necesidad de organizarme en un sindicato de trabajadores, y llevo sindicada desde 2020. El centro de trabajo ocupa el punto desde el cual se entiende el resto de la sociedad, y, por tanto, el lugar desde donde podemos cambiarla radicalmente. Hace ya más o menos dos años que abandoné el centro de estudios y desde entonces he estado encadenando trabajos, al mismo tiempo que, poco a poco, voy dando pasos en la organización de los trabajadores en mis propios centros de trabajo.

J!: El lema de este Congreso, celebrado tras el III Congreso del PCTE, es “Bajo la bandera del Partido, organizar a la juventud trabajadora”. ¿Qué implicaciones ha tenido este Congreso con respecto a la relación entre el Partido y la Juventud? ¿Cuál es en trasfondo de este lema y por qué ahora?

A: Diría que las principales implicaciones se encuentran en dos niveles: el estratégico y el organizativo. En el estratégico, creo que la clave en la que hemos profundizado es a un aún mayor acompasamiento de los ritmos y prioridades de Partido y Juventud. Es decir, que los CJC y el PCTE perfeccionen la forma en la que conjugan sus campañas, reivindicaciones y ámbitos de intervención. En el plano organizativo, el Congreso ha servido para clarificar y acordar la necesidad de una mayor integración de las áreas de los órganos de dirección de la Juventud en los departamentos homólogos del Partido, de manera que ello sirva para pulir la forma de una unidad de acción que de fondo siempre ha existido y que se ve reforzada con esta política.

En lo relativo al trasfondo del lema, lo que queríamos era sintetizar la cuestión central del Congreso, que es reforzar el papel del Partido como centro dirigente. El Congreso y el lema se vinculan, como decíais, con el propio congreso del Partido. Un Congreso que ha servido para su fortalecimiento organizativo y político, y que ha contribuido sin duda al proceso avanzado de maduración de un partido que aún es joven. Entendemos que en un momento de agudización de las contradicciones interimperialistas, de empeoramiento de las condiciones de vida y de auge de discursos y posiciones reaccionarias, entre otros elementos, es más necesario que nunca tomar partido. Y tomar partido no en abstracto, sino en mayúsculas y en concreto. Tomar Partido Comunista como herramienta de emancipación y que la Juventud Comunista se integre en esa labor partidaria para dar al conjunto de la clase obrera, también la juvenil, una estrategia con la que cambiarlo todo.

J!: Hablabas de que el Partido asume ahora una mayor centralidad en la dirección política de los CJC. ¿Qué cambia entonces acerca de las tareas de la Juventud con respecto al periodo anterior?

A: La palabra que resume a la perfección las tareas de la Juventud en ese se sentido es “adaptación”, la adaptación de los análisis del partido y de sus estrategias de intervención a la realidad de la juventud trabajadora del país. Creo que esa tarea adaptativa, que es aun así profundamente compleja, nos va a permitir atinar con mayor precisión en cómo hacer llegar el programa comunista a la juventud y cómo hacerla partícipe de sus problemas y las consecuentes luchas.

Del mismo modo, considero que el componente adaptativo aplica igualmente a la vida interna y a los ritmos de la organización. La mayor integración entre responsables, áreas y departamentos de la Juventud y del Partido va a permitir que los ritmos de unos y otros sean más coherentes, y permitan comprender desde una perspectiva más integral las necesidades de la organización en su conjunto.

J!: Mientras se desarrolla esta entrevista, muchos jóvenes trabajadores y trabajadoras miran con preocupación un panorama de rearme y tensiones interimperialistas. ¿Cómo afronta la Juventud Comunista este panorama?

A: La afrontamos con la misma preocupación, una preocupación que es de primeras hasta instintiva. Somos conscientes de las consecuencias de ese escenario sobre nuestras condiciones de vida más inmediatas, pero también somos conscientes de la situación de millones de jóvenes trabajadores y trabajadoras que sufren los bombardeos y las consecuencias más agudas de la guerra. No podemos sino desplegar el más profundo internacionalismo a ese respecto, luchando desde nuestras realidades más inmediatas por denunciar y confrontar la guerra imperialista.

La guerra tiene culpables con unos intereses de clase frontalmente opuestos a los nuestros; reivindicamos y trabajamos por derrotar las expresiones del imperialismo en nuestro entorno más inmediato, como la reivindicación del cierre de las bases estadounidenses en España; y tejemos y fortalecemos las relaciones con las juventudes comunistas y obreras de todo el mundo para organizar a la juventud trabajadora y hacer del internacionalismo de clase una herramienta viva, actual y eficaz.

J!: Ante este escenario tan inestable y de gran complejidad, ¿cómo habéis diseñado un plan político que no se pierda en abstracciones y que pueda cumplirse antes del próximo Congreso? ¿Cómo se desarrolla esto en los frentes de intervención?

A: Es una pregunta interesante porque la tarea de elaborar un plan político de periodo siempre revela, casi que a partes iguales, una gran potencialidad y dificultad. Para diseñarlo nos servimos fundamentalmente de la rendición de cuentas del periodo anterior, manteniendo, evaluando, y calibrando mejor algunos objetivos, así como de las propias tesis congresuales, donde la radiografía de la situación externa e interna nos permite concretar objetivos a partir de análisis más generales.

A partir de estas dos fuentes fundamentales, intentamos que la elaboración del plan sea lo más coral posible, tratando de que distintos miembros del Consejo Central puedan elaborar una propuesta de objetivos a integrar en dicho plan, siendo debatido por el conjunto del órgano para dotar a dicho plan estratégico de un carácter integral, con fuertes y equilibrados nexos entre unos y otros objetivos.

En lo relativo al grado de concreción y posibilidad de cumplimiento de los objetivos, intentamos que una parte importante de estos sean cuantificables o, al menos, sistematizables. La capacidad de medir la eficacia de las tareas para cumplir dichos objetivos es la que nos permite, precisamente, hacer una rendición de cuentas rigurosa y funcional para el planteamiento y rediseño de objetivos y nuevas tareas.

¿La concreción de todo esto en los frentes en los que intervenimos? Precisamente este número de la revista contiene también artículos sobre trabajo en movimiento obrero y en movimiento estudiantil que beben de nuestras estrategias para con dichos frentes. Hago un pequeño adelanto a los artículos que han preparado esos compañeros y compañeras también miembros del Consejo Central.

En movimiento obrero, la principal tarea es la de poner en valor la noción de la participación en los centros de trabajo, generar participación política y sindical e implicar a las plantillas, a nuestros compañeros y compañeras, en la defensa y la conquista de determinadas condiciones de trabajo. En movimiento estudiantil y movimiento vecinal la tarea es, salvando las distancias, ciertamente similar. La perspectiva no deja de ser la de generar participación amplia: en estructuras estudiantiles, en asambleas, en asociaciones vecinales y de barrio…

J!: Por último, ¿qué palabras te gustaría dedicar a la juventud trabajadora en estos momentos de incertidumbre?

A: Me gustaría dedicarle dos palabras fundamentales: confianza en nuestras propias fuerzas y paciencia. Hablar de confianza en nuestras propias fuerzas es, a mi juicio, muy necesario en el contexto político en el que nos situamos. Nos encontramos ante dos fenómenos políticos, al menos en el contexto nacional. De un lado, una socialdemocracia gobernante incapaz de asegurar el bienestar de la población al tiempo que trata de contener una movilización social con brechas cada vez más numerosas y grandes, motivada muchas veces contra políticas socialdemócratas y sus concreciones territoriales. Del otro, un auge de discursos reaccionarios que utilizan a los sectores más vulnerables y precarizados de nuestra clase como chivos expiatorios, tratando de dinamitar la unidad de clase para evitar que este ataque las bases del sistema que causa nuestra miseria.

Ante este escenario, ante un escenario electoral a la vuelta de la esquina, no tenemos que elegir entre socialdemocracia o reacción. Debemos confiar en nuestras propias fuerzas, en nuestras propias herramientas de organización y lucha. Sobre todo, porque ese país y ese mundo mejores y más justos no van a ser regalos ni concesiones, sino fruto de las conquistas de una clase obrera que se reafirma y se constituye en torno a sus propios intereses.

En segundo lugar, me gustaría animar a la juventud trabajadora a tener paciencia. Frente a un contexto socioeconómico e ideológico que fomenta el individualismo, la competitividad y el inmediatismo, tenemos que animarnos unos a otros a ser pacientes. La militancia no es un camino de rosas, pero es el único camino posible. La militancia es el espacio donde aprendemos de los errores, aprendemos a ser mejores compañeros y donde nos fortalecemos como clase y como juventud para alcanzar la sociedad que necesitamos.

Hay un dicho que dice que “para llegar lejos, mejor no coger atajos”. Me gustaría cerrar así: llamando a cada joven trabajador y trabajadora a caminar juntos, sin atajos y compartiendo horizonte.

J!: Muchas gracias, Ana, deseamos éxitos a ti, al Consejo Central electo y al conjunto de la militancia de los CJC en los años que han de venir.