Madrid

Ante el avance de la reacción en las universidades, transformamos la rabia en respuesta

La semana del 28 de marzo se conocía que Javier Ortega Smith, Secretario General de VOX, había sido invitado por la Plataforma 711 a una charla de presentación en la facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM en Somosaguas ese mismo viernes. Todo apunta a que esta plataforma, formada esencialmente por jóvenes de VOX, pretende introducirse en el movimiento estudiantil de igual forma que su sindicato Solidaridad busca hacer en el movimiento obrero.

Este acto fue inicialmente aprobado por el decanato de la facultad, el mismo que cuando vio que las asociaciones del campus no iban a quedarse calladas ante semejante aberración y actuarían en repulsa de esta, decidió recular y publicar un comunicado rechazando los discursos de odio en la facultad. Su respuesta se limitó a cancelar las clases ese día y clausurar la facultad, debido al riesgo de que la tensión fuese en aumento. No obstante, esta respuesta llegaba tarde y mal, puesto que quedó claro que no sólo estuvo dispuesta a albergar dicha charla y, por tanto, legitimar esos discursos que después intentó rechazar, sino que además fue una evidente demostración de la falta de mecanismos de los que dispone para poder hacer frente a este tipo de situaciones.

Esa misma semana una treintena de jóvenes ultraderechistas asaltaron la facultad de Filosofía y Letras de la UAM arrancando cartelería de diferentes asociaciones en una clara actitud provocativa y en busca de conflicto con militantes del movimiento estudiantil. Todo esto poco después de la jornada de huelga estudiantil del 24 de marzo, en el que el movimiento estudiantil ha dejado claro que no va a permitir que la universidad se convierta en una fábrica de trabajadores cuya mano de obra se vuelva prácticamente gratuita.

Estas acciones, lejos de ser hechos aislados, responden a la clara agudización de las contradicciones de clase, reflejada en la escalada de tensión que ya se lleva observando desde hace varios meses, y que a su vez se traslada al aumento de la lucha en el seno del movimiento estudiantil. El auge de los discursos reaccionarios y de ultraderecha son un peligro que cada vez está más presente, y que amenazan con ir calando en la subjetividad de la juventud obrera.

Resulta obvio que todos los movimientos de VOX responden una estrategia muy clara por aglutinar en torno a sí un mayor número de electores y adeptos. También es evidente que su influencia entre las masas estudiantiles u obreras no tiene otro fin más que reforzar su papel como representante del programa de máximos de la burguesía. Sin embargo, la normalización de un discurso tan reaccionario como el que llevan por bandera, no solo penetra entre nuestra clase y genera fracturas en la misma, sino que además es la puerta de entrada óptima para los que de verdad sí pueden considerarse fascistas.

Frente a esto, tal y como se demostró el mismo día de la celebración del acto, las diferentes organizaciones y estudiantes del campus, hijos de la clase trabajadora, decidieron confrontarla. La reactivación del movimiento estudiantil tras la pandemia es el que ha permitido echar atrás el acto. Una reactivación que ya ha tenido su reflejo este curso en dos jornadas de lucha gran relevancia: por un lado, el paro educativo del 18N y, por otro, la huelga general estudiantil del pasado 24 de marzo. La respuesta de las asociaciones y del conjunto del estudiantado del campus fue un ejemplo de cómo a pesar de los estragos causados por estos dos últimos años de pandemia, cómo aun con la paulatina desmovilización del movimiento estudiantil tras la entrada del gobierno socialdemócrata en juego, esta sigue muy viva y no está dispuesta a tolerar la entrada de la reacción en la universidad.

Todo esto viene a reforzar la imperiosa necesidad que tiene la clase obrera y sus hijos de organizarse frente a un sistema que nos ahoga y frente a los monstruos que esta genera. Esta organización no debe darse en clave defensiva, sino en clave superadora. No llamamos a la juventud obrera a la organización para defendernos de los ataques multifacéticos de las distintas fracciones de la burguesía, sino para arrebatarle el poder a la burguesía y construir una sociedad sin explotación y sin ningún tipo de cadenas.