El 21 de enero, un estudiante de 18 años, Lorenzo Parelli, murió mientras trabajaba en una escuela-taller en la provincia de Udine, en el noreste de Italia. Los medios de comunicación trataron inmediatamente de hacer pasar la muerte de Lorenzo como una simple noticia. En Italia, en 2021, murieron 1404 personas en el lugar de trabajo y esta masacre para los beneficios de la patronal continúa sin que los periódicos le presten atención. No estamos dispuestos a hablar de «accidentes», esto es el resultado directo de la explotación capitalista de los trabajadores.

El 28 de enero, en más de 30 ciudades italianas los estudiantes se manifestaron. La respuesta estudiantil fue muy importante. Junto a los estudiantes, varios sindicatos y fábricas en lucha se sumaron a la convocatoria y participaron activamente en la movilización.

(Foto di Fabrizio Maffioletti)

Decidimos desde el principio actuar de forma proactiva con respecto a la situación, para garantizar que este trágico suceso no fuera silenciado. Lanzamos una convocatoria nacional de movilización estudiantil para el 28 de enero, que rápidamente recibió decenas de respuestas positivas de sindicatos, representantes estudiantiles y colectivos escolares. Numerosas personas acudieron al llamamiento para expresar su oposición al trabajo escolar, hecho para los beneficios de la patronal, donde los alumnos trabajan gratis, sin derechos horarios ni sindicales y sin seguridad. Nos quieren enseñar que es normal trabajar desde los 15 años en estas condiciones de explotación, esta es la escuela de los patrones. En menos de una semana hemos organizado cientos de asambleas en los centros de estudio, hemos organizado decenas de asambleas en los pueblos, hemos promovido formas de agitación en las escuelas con megáfonos, pancartas y ocupaciones de edificios. A pesar de la creciente indignación de los estudiantes y de la organización de una gran movilización estudiantil, los medios de comunicación siguieron ignorándonos e intentaron pasar por alto la muerte de Lorenzo Parelli. El 28 de enero, en más de 30 ciudades italianas los estudiantes se manifestaron. La respuesta estudiantil fue muy importante. Junto a los estudiantes, varios sindicatos y fábricas en lucha se sumaron a la convocatoria y participaron activamente en la movilización. Como por ejemplo en Florencia, donde los trabajadores de GKN, una fábrica que está a punto de cerrar y en la que más de 400 trabajadores han ocupado las instalaciones, lucharon codo con codo con los estudiantes.

La movilización del 28 de enero contó con una participación estudiantil renovada en Italia que no se veía desde antes de la pandemia, y nuestra organización fue la primera promotora y organizadora de esta fecha. La policía y el Estado respondieron a esta activación con una brutalidad sin precedentes, cargando brutalmente contra los estudiantes en Turín, Milán, Roma y Nápoles cuando intentamos salir en manifestación, apelando a los decretos anti-pacto. Esta restricción absolutamente insensata es utilizada por la policía de forma arbitraria y unilateral contra los estudiantes, que son duramente reprimidos, mientras que a los fascistas se les da total libertad de acción. Los heridos en toda Italia son del orden de medio centenar de estudiantes, que han sido hospitalizados, entre ellos muchos militantes de la FGC.

Studenti in piazza a Roma - LaPresse

Studenti in piazza a Roma – LaPresse

Respondimos a esta brutalidad con la mayor movilización posible. La policía tiene porras pero nosotros tenemos razón. Concretamente en Turín, donde la policía causó más de 40 heridos y amenazó con denunciar a los promotores de la manifestación y a nuestros compañeros, relanzamos la participación ocupando escuelas y saliendo a la calle el viernes 4 de febrero. Más de 3.000 estudiantes respondieron a este llamado contra la represión y contra el trabajo escolar de la patronal. Los estudiantes no se dejaron intimidar por la represión estatal, sino que, por el contrario, respondieron con más determinación y convicción, ampliando la participación y relanzando la lucha.

Los sindicatos estudiantiles vinculados al centro-izquierda tratan de obstaculizar por todos los medios el crecimiento de la organización estudiantil contra el gobierno. Estos sindicatos, «amigos del gobierno», intentan centrar toda la batalla de los estudiantes en la cuestión del nuevo certificado de fin de estudios. Esta es una batalla justa e importante, pero no puede ser la única en este periodo. Optar por centrar toda la batalla en este asunto significa borrar el tema de la muerte de Lorenzo, las prácticas de los estudiantes y la represión. Estas organizaciones también nos han atacado públicamente en los periódicos, alegando la presencia de sectores «violentos» entre las estructuras estudiantiles. Esta narrativa es la del gobierno que intenta justificar las porras de la policía contra los estudiantes, alegando que hay grupos «malos» entre los que se manifiestan. El movimiento estudiantil, tras estas declaraciones y tras su debate en la asamblea, optó por excluir a estas organizaciones vinculadas al centro-izquierda de la movilización del 18 de febrero.

Los días 5 y 6 de febrero se celebró en Roma una asamblea nacional de estudiantes para decidir cómo relanzar las protestas. El movimiento decidió adherirse a la propuesta del FGC de lanzar una gran movilización estudiantil nacional el 18 de febrero. Más decididos que nunca, hemos promovido manifestaciones en todas las principales ciudades italianas con el objetivo de dar un impulso decisivo contra los planes de la patronal. El gobierno ha intentado por todos los medios frenar la movilización, continuando el ataque a los estudiantes con la retórica de los «infiltrados» en las manifestaciones e intentando criminalizar la protesta. En todo el país respondimos con la máxima movilización, rechazando esta narrativa del gobierno, denunciando claramente a la patronal y a los principales partidos burgueses como enemigos. La trágica noticia de la muerte de otro estudiante de prácticas, Giuseppe Lenoci de 16 años en la provincia de Ancona, reforzó la determinación y la rabia de los estudiantes.

«200.000 estudiantes salieron a la calle en más de 40 ciudades»

La jornada de movilización del 18 de febrero contó con un número de participantes que no se veía en Italia desde hacía años. 200.000 estudiantes salieron a la calle en más de 40 ciudades, incluidas las principales: Roma, Milán, Turín, Nápoles. El clima de efervescencia y las luchas en las escuelas son importantes no sólo por la gran participación, sino también por el carácter político de la protesta. Los estudiantes atacaron directamente al gobierno, al modelo de empresa-escuela y no dudaron en atacar directamente al capitalismo. En todas las manifestaciones, los estudiantes quemaron las banderas de Confindustria, la patronal italiana. En Turín, los estudiantes asaltaron la sede local de la Unión de Industriales, intentando ocupar los locales. El movimiento estudiantil arremetió contra Confindustria para certificar la clara connotación de clase de esta ebullición y activación.

El gobierno atacó duramente las protestas estudiantiles, definiéndolas como violentas y señalando al Fronte della Gioventù Comunista como la primera organización en promoverlas en toda Italia mediante una circular emitida por el Ministerio del Interior. El nivel de represión contra los militantes políticos ha aumentado en el último periodo, con decenas de denuncias contra los promotores de las manifestaciones. Pero nuestra batalla es justa y no nos detendremos aquí, ¡seguiremos con determinación contra el gobierno y los planes de la patronal!

Estudiantes queman el logo de la Confindustria, Milán, 18 de febrero de 2022. (Andrea Lattanzi)

El movimiento estudiantil ha demostrado que hay una nueva generación que ha levantado la cabeza. Tenemos un don y debemos ponerlo a disposición de todos los segmentos combativos de la sociedad, debemos ampliar el frente de lucha. Por ello, los estudiantes trabajarán en los próximos meses para implicar en esta batalla también a los sindicatos, a los trabajadores, a los conflictos y a todas las fuerzas sociales que pretendan tomar partido contra este sistema, contra las políticas de los partidos burgueses. Ampliar el frente para fortalecer la lucha. ¡Unidos podemos ganar!