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La experiencia de la Red de Lucha y Solidaridad PE durante la pandemia

By 23/11/2022 No Comments

Desde que estallara la pandemia, el fracaso del capitalismo se ha revelado en la gestión de esta crisis, y mientras, las vidas de los trabajadores son cada vez más difíciles. El peso de la crisis acelerada por la pandemia se ha colocado sobre los trabajadores, lo cual tiene una gran relevancia si hablamos de lucha de clases. Ya es hora de emprender acciones encaminadas a mejorar nuestras condiciones de vida y hacer crecer la esperanza.

La clase capitalista en Turquía ya estaba pasando por un periodo difícil desde antes de la pandemia. La terrible crisis económica que sufrimos en la actualidad ya era patente entonces. El Gobierno del AKP ya ofrecía incentivos a los capitalistas y facilitaba sus beneficios. Los paquetes de apoyo financiero planificados se concedían solo a los empresarios, y, como ocurre en todos los países capitalistas, todo lo que prometen a los empresarios supone robárselo a los trabajadores. Cuando empezó a extenderse la pandemia en Turquía, la crisis se expandió, y el capitalismo priorizó minimizar los daños a la economía en vez de asegurar las medidas de seguridad y sanitarias básicas, con los consiguientes efectos negativos sobre millones de trabajadores y jornaleros. De nuevo, el Gobierno desempeñó su papel, garantizando que las empresas tuvieran unas pérdidas de beneficios mínimas; de ahí que la clase capitalista comenzase a usar la pandemia como excusa para atacar los derechos de la clase obrera. Se obligó a los trabajadores a trabajar en condiciones terribles. No se tomaron las medidas sanitarias adecuadas. Las jornadas laborales se alargaron cada vez más. Los obreros trabajaban en lugares sin las distancias de seguridad y las condiciones adecuadas y se desplazaban en transportes abarrotados.

En el primer periodo de la pandemia, el Gobierno consideró como suficientes los toques de queda de 2-4 días, que cubrían los fines de semana. De estos toques de queda quedaban eximidos los trabajadores de muchos sectores a los que se concedieron permisos especiales para que pudieran seguir haciendo girar la rueda del capital. Mientras que el Gobierno no anunció una sola mejora para los trabajadores, aprobó una nueva ley para los empresarios que les permitía enviar a los trabajadores a una situación de permiso no remunerado. Esto suponía de facto un ataque abierto contra los trabajadores y, sin embargo, el Gobierno afirmaba que era una “prohibición del despido”; supuesta prohibición que, en realidad, provocó que muchos trabajadores perdieran sus ingresos y la seguridad de su puesto. Algunos sectores se pasaron al teletrabajo, lo cual resulta muy beneficioso para los empresarios porque se ahorran gastos como comidas, calefacción o electricidad, transfiriendo estos costes a los hogares de los empleados. Por supuesto, este no fue el único beneficio: el trabajo desde casa ha destruido el concepto de la jornada laboral y los fines de semana; ahora, los empresarios podrían tener a su disposición a los empleados cuando quisieran y asegurarse de que seguían trabajando de forma continuada. Además, el teletrabajo supone una dificultad añadida para que el pueblo se organice en sus centros de trabajo debido al aislamiento.

Red de Solidaridad Patronların Ensesindeyiz

La Red de Solidaridad Patronların Ensesindeyiz (“Respiramos en la nuca de los Patrones”, en adelante “PE”) se fundó en 2018 conforme a las decisiones tomadas en la conferencia del Partido Comunista de Turquía (TKP): “La red de solidaridad aspira a profundizar la organización del partido en el centro de trabajo. Las ‘unidades de centro de trabajo’, que son la contraparte concreta del objetivo organizativo basado en el centro de trabajo, crearon preciosos ejemplos para el partido sobre cómo conseguir establecer posiciones dentro de la clase obrera. Las unidades de centro de trabajo son también el principal medio de organización de la clase obrera sobre una base política en los espacios productivos y de servicios.” 

La Patronların Ensesindeyiz llamó a los trabajadores diciendo “No te sientas incómodo en el centro de trabajo, no tengas miedo de tu jefe, ¡contáctanos!”, aspirando a construir una relación de solidaridad confiable en la que los trabajadores puedan fortalecer la unidad y la solidaridad y no sentirse solos. El capital no solo se organiza siempre con fuerza, sino que también trata de aislar a los trabajadores. Por ello, era importante tener una red de solidaridad militante, en la que los trabajadores pudieran sentir la solidaridad y que les proporcionase apoyo tanto legal como organizativo. Los trabajadores envían informes, fotos y noticias a la Red PE para que se expongan en las distintas plataformas, como el boletín de la PE, las redes sociales, los canales de noticias locales y nacionales, etc. Con Patronların Ensesindeyiz, los trabajadores se organizan contra sus patrones en los centros de trabajo y crean unidad y solidaridad. Desde su fundación, la Red de Solidaridad PE estableció comités de centro de trabajo y redes sectoriales de solidaridad en muchos sectores como la educación, el textil, el comercio minorista, la banca, la construcción, el turismo, la comunicación, etcétera.

Durante la pandemia, la red PE recibió cientos de quejas procedentes de todo el país y trabajó casi como un polo de noticias laborales. Se fundaron comités de la PE en cada vez más sectores, como en centros comerciales y en el sector de los repartidores, en el que los jefes cometen serios abusos aprovechando las condiciones generadas por la pandemia.

En la pandemia, la Red de Solidaridad PE hizo un llamamiento abierto a los trabajadores obligados a trabajar a pesar del toque de queda. La PE también reveló qué empresas consiguieron permisos especiales para poder trabajar durante los toques de queda. Además, la PE elaboró propaganda dirigida contra las empresas de distribución energética y contra el encarecimiento, de forma paralela a la campaña política del TKP contra los aumentos intolerables de las facturas de la luz, el agua y el gas, que alcanzaron precios que la gente ya no podía pagar.

Además de ello, los colegios privados se convirtieron en importantes centros de lucha. La explotación de los profesores de los colegios privados ya era un problema antes de la pandemia. Aun así, la educación en condiciones de pandemia fue un caos. Los sistemas de educación a distancia no funcionaban, y cuando los colegios retomaron las clases presenciales, las medidas sanitarias en colegios, el personal educativo, el currículo y las capacidades organizativas del ministerio eran muy insuficientes. Durante la pandemia no se vislumbraba un futuro para la educación, y tanto profesores como estudiantes se cansaron de esta situación.

Por lo tanto, en muchos sectores, desde las fábricas, donde los trabajadores sufrían condiciones inhumanas, a los repartidores, que fueron uno de los sectores más afectados, la Red de Solidaridad PE estuvo ahí para organizar, para hacer que se escuchara la voz de los trabajadores y apoyarlos en sus causas.

La Red de Solidaridad PE reunió una valiosa experiencia entre 2018 y 2020. La PE se convirtió en el principal representante de los trabajadores en algunos sectores, aumentando su visibilidad e influencia. Considerando estos dos años de experiencia, el Partido Comunista de Turquía decidió en su XIII Congreso establecer un sindicato que generase un nuevo poder unificado en el seno del movimiento obrero. Birlik Sendikası (Sindicato Unidad) se fundó en octubre de 2020. El Sindicato Unidad era un paso importante para llevar la experiencia acumulada en la red de solidaridad un paso más allá. El Sindicato Unidad se organiza ahora en distintos sectores y centros de trabajo, como los profesores de colegios privados, los trabajadores de centros comerciales y los trabajadores de la cultura y el arte.

Movilizaciones recientes

En los primeros meses de 2022 se produjeron inaceptables aumentos en las facturas de la luz, los alquileres, los precios de los alimentos, etc. La tasa oficial de inflación sobrepasó el 50% en 2021, y los trabajadores no lograron un aumento de sus salarios suficiente como para poder vivir una vida decente. De ahí que hayan empezado las movilizaciones por unas condiciones de vida humanas en distintos sectores, empezando por los repartidores.

En primer lugar, los mensajeros de Trendyol Express (una firma de agentes que emplea a repartidores para la mayor plataforma de compra online de Turquía, Trendyol) no aceptaron la oferta de su jefe de aumentar los salarios en un 11%, y dejaron de trabajar. En el tercer día de huelga, los trabajadores formaron un convoy y celebraron un mitin masivo que concluyó con una victoria de un aumento del 38,8% en sus salarios. Después de Trendyol, se sucedieron huelgas en otras empresas del sector del reparto (como Scotty, HepsiJet, Aras Kargo). Además, los repartidores en moto de YemekSepeti-Banabi (una firma en la que el capital DeliveryHero compró un número considerable de acciones hace tiempo) se convirtieron en un símbolo para los decisivos movimientos de resistencia que desarrolla la clase obrera de Turquía en la actualidad. Los trabajadores de YemekSepeti-Banabi luchaban contra los salarios de pobreza, las terribles condiciones laborales y los ataques a su derecho a organizarse y a su seguridad laboral.

Por supuesto, estas huelgas y resistencias no se limitaron a los repartidores. En la manufactura, los trabajadores de todo el país fueron a la huelga con reivindicaciones similares: mayores incrementos salariales, mejor indemnización, mejora de las condiciones laborales, etc. La fábrica textil Alpin Çorap, la fábrica electromecánica Batel en İzmir, Farplas Otomotiv en Kocaeli o Kıraç Metal en Eskişehir son solo algunos ejemplos de la resistencia en el sector manufacturero. La oficina de BBC News en Estambul fue a la huelga por unas mejores indemnizaciones y salarios, y acabó con victoria tras 15 días de lucha. Otro movimiento en el ámbito de los medios de comunicación fueron los trabajadores de Digiturk, que empezaron a protestar para lograr aumentos salariales y mejores condiciones. En el almacén de Migros Megastores, en Estambul, los trabajadores subcontratados lucharon contra un aumento salarial que consideraban injusto por ser insuficiente. Tras 17 días, lograron sus reivindicaciones.

Otra protesta en la que la Red de Solidaridad Patronların Ensesindeyiz se involucró fue la del Puerto de Hopa. Allí, los estibadores iniciaron protestas y actos de resistencia contra el deterioro que venían sufriendo sus derechos y condiciones de trabajo. trabajadores del sector de la sanidad también han luchado por una mejora de sus ingresos, de sus condiciones laborales y de su seguridad en el centro de trabajo. Se siguen desarrollando huelgas a diario por todo el país a todos los niveles y rangos de los trabajadores sanitarios, desde los médicos a los técnicos, del personal de enfermería a los académicos, a través de sindicatos y grupos ocupacionales. Cientos de trabajadores de la universidad privada (con los académicos al frente) recogieron firmas y lanzaron campañas en redes sociales para exigir un aumento en los salarios y una mejora en las condiciones laborales. El descontento por la galopante inflación y la feroz explotación continúa generando movilizaciones en todos los sectores de Turquía.

En todos estos sectores y movilizaciones, el TKP estuvo con los trabajadores. Como se pretendía en su fundación, la Red de Solidaridad Patronların Ensesindeyiz se mantuvo al lado de los trabajadores en la mayoría de protestas, desde la formulación de reivindicaciones y la organización de protestas hasta la publicación de noticias o el lanzamiento de campañas en redes sociales para crear conciencia. En estas acciones, los trabajadores más avanzados engrosaron las filas del partido, mientras que la PE fortaleció la unidad y la solidaridad. La esperanza crece gracias a los logros obtenidos por la lucha obrera. Sabemos que el resto de 2022 no será fácil, pero todos tenemos la motivación de trabajar más, no solo por la mejora de las circunstancias en lo inmediato, sino por un futuro mejor.