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Ante la escalada de violencia en la CAM y la función de la reacción

By 21/02/2022 No Comments

Durante las últimas semanas, se han dado diferentes episodios de violencia promovida por bandas juveniles en Madrid y en algunas de las ciudades de la CAM. Esto se hizo claramente aparente el pasado cinco de febrero, cuando un joven de 15 años fue acuchillado en lo que parecía un ajuste cuentas entre diferentes bandas que, con sus diferencias, llevan mucho tiempo operando en los diferentes distritos y localidades de Madrid. Igualmente, esta situación no acabó aquí, sino que durante los últimos días hemos sido testigos otras reyertas y momentos de violencia en nuestros barrios que, dejando espacio a un injustificado discurso racista y reaccionario, han sido especialmente mediatizados.

Esta situación de violencia entre miembros de bandas criminales y de la falta de seguridad que provoca en los barrios de Madrid ha servido una vez más para que la reacción salga adelante con un marcado discurso racista, anti-obrero y que vuelve a culpabilizar al conjunto de la clase obrera de origen migrante. Se genera así una visión de diferencia entre los obreros, antes que cuestionar la situación concreta del sistema capitalista y como este se desarrolla en nuestra región, cuestión que, si bien no es la única que genera bandas criminales juveniles, interviene de manera directa en la existencia de estas. La reacción trata de presentar esto como un problema de seguridad ligado a la inmigración y trata de culpabilizar al conjunto total de la clase obrera migrante por las acciones -graves y no aisladas- de las bandas criminales juveniles, que representan una minoría.

Por ello, ante la violencia ejercida en nuestros barrios y el discurso político racista y reaccionario, los CJC denunciamos:

  1. Que el discurso reaccionario propuesto por VOX en el Ayuntamiento de Madrid y en la Asamblea de la Comunidad presentan como contrapuestos los intereses de la clase obrera migrante y los intereses de la clase obrera española, intentando hacer ver a los obreros españoles que deben temer al obrero extranjero. Esta posición conservadora y racista tiene un efecto disolvente en la unión de nuestra clase, creando posiciones entre los obreros de nuestra región contrarias a la lucha conjunta de toda la clase obrera contra la clase explotadora. Así, VOX trata de posicionar los intereses de las personas según su origen nacional y no según su composición de clase, pese a que los comunistas sabemos que toda la clase obrera está unida por las condiciones objetivas que la explotación capitalista genera. Los obreros presentamos una única clase universal y, por ello, tenemos nuestros propios intereses de clase. Estas posiciones políticas van directamente en contra de los intereses de la clase obrera y, más concretamente, de los jóvenes obreros. Por otro lado, este discurso ataca directamente a la juventud obrera migrante, la cual queda estigmatizada en su conjunto por la acción violenta e indefendible de las bandas criminales. Estas bandas, a su vez, suponen también un peligro para la juventud y, más concretamente, para los jóvenes trabajadores de ascendencia migrante, puesto que les hace ver la actividad criminal y la coacción hacia el resto de los obreros como una opción válida. Igualmente, la existencia de bandas juveniles en la Comunidad de Madrid o en cualquier otro lugar no es una excusa para que se genere un discurso reaccionario, ni muchísimo menos lo justifica. Ser un racista y manifestar un discurso de este tipo es posible sin la existencia de las bandas
  1. Que la militarización y el despliegue (realizado por la Delegación del Gobierno de España) de más de quinientos elementos policiales en once distritos de la capital y la localidad de Parla no es la solución para tratar de acabar con la violencia en nuestros barrios. Asimismo, es especialmente problemático que, como clase, normalicemos que se “militaricen” nuestros barrios y nuestras ciudades. Por otro lado, entendemos que el despliegue policial viene a dar la razón a la situación mediática. Sobre todo, cabe destacar que estos problemas generados por las bandas armadas no son nuevos en Madrid, ya que previamente se han dado asesinatos y ataques en diferentes barrios obreros, siendo menos mediáticos. La razón por la que este fin de semana se realiza un despliegue de quinientos efectivos policiales no es, pues, por el problema de la violencia, sino por el alcance en los medios que ha tenido el suceso de que un joven haya sido asesinado en el mismo centro de la capital. Esta situación de presión hace que la Delegación del Gobierne busque salvar la cara y permita que haya un aumento policial en los barrios de manera inmediata, con los elementos de corte político-ideológico reaccionario que sabemos que siguen existiendo en una parte de las FFCCSSE -lo que facilita que haya redadas y situaciones de violencia con un sesgo racista. De esta manera, el Gobierno trata de justificar su actuación ante las bandas criminales con esta medida -que no hará que deje de haber bandas en el futuro en la región- mientras que, a efectos prácticos, apenas propone soluciones efectivas respecto a cualquier medida de eliminación de las bandas juveniles.

 

  1. Que la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid consideran también posible la represión contra nuestra clase, la estigmatización contra el joven de ascendencia migrante y la concreción de la culpa en este colectivo como la principal causa de que exista el crimen armado en nuestros barrios, intentando justificar así su, también, ideología reaccionaria. No es únicamente que los gobiernos liberales no quieran acabar con las bandas, sino que, además, no se tiene la posibilidad dentro de los estrechos marcos del capitalismo. El sistema capitalista genera una serie de formas de relación humana y unas condiciones socioeconómicas en las que no es posible acabar con las bandas juveniles. Incluso, dentro de las posibilidades paliativas o que traten de decrementar la acción de las bandas juveniles, vemos como no ha habido en ningún momento del gobierno de la CAM, ni del de Isabel Díaz Ayuso ni en ninguno de los anteriores, las condiciones para disminuir los problemas sociales que suponen las bandas armadas. Ni los problemas para los trabajadores que se ven obligados a convivir con ellas en nuestras ciudades, ni los problemas de los jóvenes que son susceptibles de ser cooptados por las mismas. Las medidas tomadas en algunas zonas -como Ciudad Lineal o Latina- sirven para poder mantener un relato de “intentar buscar soluciones”, pero, en realidad, estas medidas se muestran muy insuficientes. Así, no hay medidas en centros educativos o sociales de prevención ni de detección temprana de la proliferación de las bandas en los barrios obreros, no hay redes de ayuda efectivas para la clase obrera y, especialmente, para los obreros de origen extranjero, no se facilitan psicólogos, orientadores o educadores sociales para trabajar los casos concretos y de estudio individual en nuestros barrios y municipios. En definitiva, hay una gran carencia de medios para atender esto desde todos los espacios necesarios, intensificándose estas carencias por las diferentes privatizaciones de los servicios públicos realizados durante las legislaturas de los gobiernos de la Comunidad de Madrid. Los gobiernos liberales siguen prefiriendo poner como única solución la cárcel y la violencia, cuestiones que no ayudan a acabar con esto.

 

  1. Que la razón principal para la proliferación de las bandas criminales en Madrid no viene dada por las decisiones individuales de los jóvenes que terminan entrando en estas, sino que tiene que ver directamente con las condiciones materiales de vida de la clase obrera extranjera y de origen extranjera. Por un lado, la situación clara de pobreza que vive una gran parte de este sector de los obreros ayuda a hacer ver que el crimen es una opción: la falta de oportunidades, el alto porcentaje de muertes por accidentes laborales que se llevan los trabajadores de ascendencia extranjera, el trabajo sumergido o los salarios irrisorios siguen engordando las bandas. Por otro lado, las propias dinámicas sociales del sistema y de sus voceros políticos hacen que se genere una cultura racista alrededor de los jóvenes de origen extranjero -desde que son niños, en realidad- y una búsqueda de estos de comprensión y afecto. De este sentimiento de desafección se aprovechan también las bandas criminales. El capitalismo afecta en las relaciones económicas, pero también en el imaginario cultural y psicológico de todos -también en el de este sector de los obreros-. Por un lado, se genera en el joven que entra a una banda la perspectiva de solucionar sus problemas desde un punto radicalmente individualista como es el crimen y, por el otro, se busca una comprensión y una entidad de grupo que se les ha negado en algunos espacios sociales. Las bandas forman parte de una serie de dinámicas generadas socio-históricamente en el capitalismo, y es esta explicación a la que hay que atender.
  1. Que es necesario cambiar radicalmente las condiciones de vida de la juventud obrera en nuestra región. Acabar con la temporalidad y con el abuso de los empresarios madrileños ante la juventud obrera y, más específicamente, la juventud obrera extranjera en nuestras ciudades es un primer paso totalmente necesario para acabar con el crimen organizado en la región. Además de estos primeros pasos, es necesario seguir luchando por una sociedad donde los obreros, nativos o extranjeros, no encuentren trabas para labrar su propio futuro, -donde las situaciones definidas en el punto anterior no tengan lugar, pese a ser hoy en día la brutal realidad-. Así, solo la organización de la juventud, tanto la de ascendencia migrante como la española, comprendiendo las formas en las que se presenta el sistema en nuestra región nos podrá traer un mañana donde el futuro que queremos los comunistas sea posible. Es en el seno de la lucha de clases donde y la actividad consciente de la juventud donde realmente se comprende qué y cuáles son las raíces que nos unen, independientemente de nuestro lugar de procedencia, y los intereses que compartimos como jóvenes de extracción obrera.