Skip to main content
Andrea PolÍñigo BarrancoRevista Juventud

Reportaje: el trabajo vecinal de la red de Centros Obreros y Populares

By 09/02/2026No Comments

«¿Y esto qué es?», pregunta curioso un vecino. Es verano de 2024 y acaba de pasar por delante de lo que solía ser una tienda de alimentación en el madrileño barrio de Entrevías. «Esto va a ser un Centro Obrero y Popular». El vecino mantiene una mirada inquieta, esperando que alguien le explique qué es eso. «Para hacer actividades en el barrio, de, por y para los vecinos», le responde uno de los militantes que está trabajando en la reforma del local. «Ah, pues muy bien, muy bien. Hacía falta algo así en esta calle», añade el vecino antes de seguir su recorrido.

Esta escena se repite varias veces durante semanas, y aunque parezca una pregunta obvia, tiene su interés. ¿Por qué el PCTE viene desarrollando una red de Centros Obreros y Populares (COP) a lo largo del país?

«Los Centros Obreros y populares son una prioridad para nosotros, porque los entendemos como centros operativos de la clase obrera allí donde vive. Se trata de ofrecer un espacio para la organización vecinal, la participación cultural, la formación y el ocio, sacándolo de las lógicas de mercado en las que normalmente se encuentra», explica David Díez, miembro de la comisión de El Clavel, el COP de Entrevías, en Madrid. «Al final no deja de ser un espacio impulsado por el PCTE y los CJC, pero que empieza y termina por la participación de los vecinos para que, a través de ellos, se dé respuesta a sus inquietudes y necesidades. Especialmente en grandes ciudades como Madrid y en sus barrios, la vida de la clase obrera se ve constantemente atravesada por las contradicciones que genera el capitalismo, y muchas veces no hay opciones de ocio o culturales disponibles sin tener que estar consumiendo y gastando dinero. Los COP son una manera de canalizar estas situaciones hacia estructuras de masas, que ayuden a aumentar la conciencia y solidaridad en el seno de la clase obrera, dirigiéndolas hacia las luchas concretas que se le plantean, por ejemplo, con la cuestión de los servicios públicos, o temas tan actuales como el problema del acceso a la vivienda».

Pero esta situación no es algo nuevo. Una estampa parecida a la del «¿Y esto que es?» se vivió en el barrio del Ejido en León allá por 2014, cuando un grupo de militantes de los CJC restauraban un garaje que se convertiría en el Centro Obrero y Popular El Candil.

En aquel momento, los vecinos miraban con extrañeza, sin saber muy bien qué se estaba construyendo. Hoy, más de una década después, El Candil es un espacio de referencia en el barrio: con más de 100 personas asociadas, ofrece una alternativa real a las dinámicas de gentrificación que en los últimos años han comenzado a alterar la vida en esta histórica zona obrera de León.

«El Candil se ha convertido en un núcleo organizador del barrio», afirma Pedro Gómez, director del Centro. En coordinación con AMPAs, asociaciones vecinales y otras organizaciones, el COP ha tejido una red vecinal estructurada, ofreciendo actividades culturales y de ocio, apostando por una participación popular activa. «Es un espacio alternativo a lo institucional», resume.

En Torrelavega, Cantabria, el Centro Social Ítaca también tiene una historia ligada a la lucha. Fundado en 2004 en el barrio de La Inmobiliaria, nació al calor del movimiento contra la guerra de Irak. Desde entonces, ha sido hogar de múltiples organizaciones obreras y populares de la comarca del Besaya, acompañando conflictos como el cierre de Sniace o de la Real Compañía Asturiana de Zinc.

Actualmente forman parte del espacio colectivos como la Asociación de Mujeres Obreras de Cantabria (AMOC), o el Rincón Cubano Granma. «Queremos que Ítaca sea un lugar cultural, político y social de referencia en el barrio», explica Nicolás Sáiz, militante de los CJC. «Una muestra de esa vocación es la reciente creación de un taller de apoyo en lengua española para la población migrante del barrio, cada vez más numerosa».

Desde León al madrileño barrio de Entrevías, pasando por otras experiencias en distintas ciudades del país, los COP muestran cómo desde la organización de base la clase obrera ha construido espacios vivos que responden a sus necesidades concretas y fortalecen la lucha colectiva en los barrios.

Y es precisamente siguiendo este ejemplo, que el PCTE y los CJC continúan avanzando en esta iniciativa. Aprovechando la experiencia consolidada durante los últimos 10 años por El Candil o Ítaca, a partir del año 2020, se comienzan a dar pasos para extender la red de COP en nuestro país.

Así, en mayo de 2021 abre sus puertas el COP La Canadenca, en el barrio del Turó de la Peira, Barcelona. En noviembre de 2024 El Clavel abre sus puertas en Madrid. Ese mismo mes se inaugura en Vila-Seca, Tarragona, el COP Fil Roig. En marzo de 2025 se inaugura el COP Sa Tafona en Bunyola, Mallorca. En junio del mismo año, también abre sus puertas el COP La Partisana en Logroño.

Este rápido avance en la organización obrera y popular en los barrios se debe al esfuerzo consciente y dirigido del partido y su juventud. Es el respaldo de ambas organizaciones y de su militancia, así como el trabajo militante voluntario, el que permite sacar adelante estos espacios. «Por ahora el proyecto avanza, y hemos prácticamente doblado el número de socios. Sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer para conseguir asegurar la viabilidad del proyecto a largo plazo», explica Joan Luna, miembro de la comisión de Sa Tafona.

Mientras estos nuevos COP se consolidan, el trabajo se centra en crear un espacio de reunión, de actividades y de cultura abierto al barrio, ofreciendo una programación recurrente, idealmente con actividades semanales para los vecinos. «De cara al verano, coge especial énfasis el ocio, sobre todo juvenil, con conciertos al aire libre, cenas populares, cinefórums, torneos de videojuegos, talleres de autodefensa, un torneo de fútbol-plaza y un concurso de cortometrajes. Para el inicio de curso programamos talleres periódicos que nos ayuden a dar continuidad a la programación del espacio. Algunas iniciativas son: un taller de autodefensa, uno de catalán, y otro de truc, que es un juego de cartas típico de Mallorca», continúa Joan.

¿Y qué es lo siguiente? Además de mantener la actividad de los COP, los siguientes pasos tendrán que ver con la coordinación de esta red de centros. «Aún está por definir el modo concreto en que se establecerá esta coordinación, sobre todo porque los COP más nuevos como El Clavel aún no estamos tan consolidados como centros como El Candil, pero estamos muy ilusionados de poder seguir su ejemplo y de trabajar juntos en esta nueva red. Creo que las posibilidades son enormes y que esto es sólo el principio de algo mucho más grande», explica David Díez.

En los próximos meses, seguiremos viendo avances en este sentido, y esperamos con ilusión la apertura de nuevos COP.