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Revista Juventud

Editorial Juventud! #7: “Vivir para organizarnos, organizarnos para vivir”

By 12/01/2026No Comments

Pareciera que hablar de vivienda hoy es hablar de crisis, de especulación y de imposibles. Y es que no falta razón en ello: Desde la pandemia la inflación ha aumentado más rápidamente que los salarios, lo que supone en la práctica una pérdida de nuestro poder adquisitivo, mientras que la vivienda, en el mismo periodo, ha aumentado su precio en más de un 50%, rompiendo máximos históricos en términos absolutos y acercándose aceleradamente a los niveles de inaccesibilidad de 2007 y 2008.

Este problema es especialmente grave entre la juventud trabajadora, cuyos salarios medios oscilan entre un 25% y un 45% menos que el salario medio nacional, lo que explica que la tasa de emancipación juvenil, de tan solo un 15%, esté en mínimos históricos. Por su parte, solo uno de cada cuatro jóvenes con empleo está emancipado, algo que no puede entenderse si no se tienen en cuenta las condiciones laborales y los salarios de miseria de la juventud en España.

Por eso, no es posible abordar el problema de la vivienda de forma aislada, es decir, sin considerar cómo los inquilinos obtienen los ingresos con los que pagar el alquiler. Esto quiere decir que no es posible comprender el problema de la vivienda sin tener en cuenta las condiciones laborales y, por tanto, no podemos concebir la lucha por la vivienda sin su ligazón con la lucha sindical en los centros de trabajo. Pretender separar el problema de la vivienda de la cuestión salarial —y, en última instancia, de la contradicción capital-trabajo que sustenta el modo de producción capitalista— equivale a analizarlo de manera unilateral, o, dicho de otro modo, entenderlo solo a medias.

Problematizar la cuestión de la vivienda y buscar la forma de superarla requiere de un estudio amplio que no se reduzca a la expresión visible del problema, es decir, que no se quede encerrado en la esfera de la circulación (especulación, precios de alquiler y renta). Por el contrario, si queremos comprender verdaderamente la esencia del problema, debemos en primer lugar ir a la raíz del mismo y, partiendo de allí, entender todas sus manifestaciones. Es de esta manera que podemos entender cómo se entrelaza el trabajo asalariado, el rentismo, la especulación, el turismo, la gentrificación, la despoblación rural, etc., en el gran problema que suele conocerse como «cuestión», «crisis» o «problema» de la vivienda. Solo es posible comprender esta cuestión, por tanto, si la concebimos como expresión del orden social capitalista en el que vivimos.

Es por este motivo que dedicamos el presente número del Juventud! al estudio holístico de esta cuestión, partiendo de un estudio de las categorías económicas fundamentales para comprenderlo. Solo así podemos los comunistas establecer las líneas tácticas y estratégicas que subordinen la lucha por la vivienda a la lucha general de la clase obrera por el poder político y la instauración del socialismo-comunismo.